El trabajo que realizó como periodista "decana" de la Casa Blanca, durante 50 años, y que abrió camino a muchas mujeres para que laboraran allí, fue recordado ayer en la casa presidencial estadounidense, tras el deceso de Helen Thomas.
La reconocida mujer falleció el sábado a los 92 años y se distinguió por ser una punzante voz que durante medio siglo acechó la conciencia de los presidentes de E.U.
Desde el centro de la primera fila de la sala de prensa de la Casa Blanca, un privilegiado espacio que obtuvo tras décadas de perseverancia, Thomas miraba con la ceja levantada a cada uno de los portavoces de la Casa Blanca, dispuesta a torturarles con inagotables preguntas sobre los entresijos del poder.
Conocida como la decana de los corresponsales de la Casa Blanca, no creía que existieran las "preguntas groseras", como dijo en una entrevista con el New York Times en 2006, y no dudó en dejarlo claro en su cobertura a diez presidentes, desde John F. Kennedy a Barack Obama.
"Quiero que su conciencia le moleste", le dijo una vez al antiguo portavoz de la Casa Blanca de Obama, Robert Gibbs, en uno de sus tensos intercambios, destacó ayer AP.
Su extrema franqueza le mereció muchas críticas y acabó por costarle el trabajo en 2010, pero para entonces Thomas ya se había convertido en un todo un icono en la Casa Blanca.
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