Muchas tuercas tendrá que apretar el ministro de Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, para cumplir su propósito de que al terminar el mandato del presidente Uribe, el 7 de agosto, las cárceles del país funcionen a la perfección.
Su meta es que en las prisiones haya cero corrupción, cero hacinamiento y cero violación de los derechos humanos, y una verdadera resocialización de los reclusos.
Nada fácil, pues en todo el país ni siquiera hay una cifra clara del hacinamiento, pues mientras en Medellín en 2008 era superior al 100 por ciento, en Cali era de 142 y Bucaramanga de 152 por ciento, según la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.
Y el Ministro lo tiene claro: "los centros de reclusión son más escuelas del crimen que sitios de rehabilitación", como lo repitió el viernes en Bellavista, a la que calificó como la cárcel más hacinada y con más problemas.
Allí, Valencia Cossio dio a conocer el documento Propuesta para el Mejoramiento del Sistema Penitenciario y Carcelario en Colombia, elaborado por un grupo del personal de guardia y varios funcionarios del Inpec.
El documento aporta un grano de arena para que en verdad el sistema salga de todos los males que lo carcomen, plantea reformas en lo legal, lo laboral y en el manejo disciplinario.
Contra la corrupción
Un capítulo especial tiene que ver con la corrupción. El estudio plantea que se establezca un plan de recompensas para quienes conlleven a un positivo contra el flagelo.
Sugiere aumentar la planta de personal, eliminar los privilegios de los internos de alto perfil y que la Fiscalía nombre un fiscal delegado para lo penitenciario.
Además, piden que se mejore la dotación tecnológica para el control del ingreso de elementos prohibidos y la ejecución de requisas periódicas en áreas comunes, alojamientos y casilleros de todo el personal, entre otros puntos.
Reinserción Social
Como el objetivo de todas las reformas es que el preso que paga una condena no regrese al crimen, la resocialización es un tema esencial.
Valencia Cossio planteó que las celdas, en las cárceles del futuro serán ocupadas sólo el 40 por ciento del tiempo, pues el otro 60 por ciento los presos lo destinarán a tareas de estudio, trabajo, deporte y recreación.
El documento pide reimplementar el modelo educativo tradicional, darle cobertura de redención de pena a toda la población reclusa, implementar los programas de comunidad terapéutica, crear colonias agrícolas y fomentar la creación de proyectos productivos.
Exige mejoras en lo salarial y lo profesional y "destinar rubros presupuestales para implementar programas de bienestar social y capacitación".
El documento fue elaborado por Luz Marina Angulo, Luz Andrea Alzate, Angie Mosquera, Martha Vélez, David Álvarez, Luis Eduardo Herrera, Diego Monsalve Builes, Elí Peraguche y José Naudín Zuleta, director de la cárcel Bellavista.
Para Valencia, con este documento, más la entrega de otras diez cárceles en los próximos meses, se reducirá en 23.000 la cifra de hacinamiento penitenciario.
"Queremos entregar un sistema completamente renovado y diferente, en el que el interno haya cumplido con la sociedad y salga de la cárcel dispuesto a reintegrarse a la familia y a esa sociedad", ha dicho el Ministro.
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