Una multitud de jóvenes se ha congregado por estos días en la ciudad de Río de Janeiro.
Han llegado de todas partes del mundo. Caminan con las banderas de sus propios países. Visten camisetas, gorras y mochilas que los distinguen del resto de los transeúntes.
Se saludan entre ellos aunque no se conozcan porque han viajado por la misma razón. Intentan pronunciar algunas palabras en portugués o en portuñol.
No vienen a protestar contra el gobierno, tampoco a un festival de rock y playa ni a una preinauguración del Mundial de Fútbol.
Estos jóvenes vienen a ver y a escuchar al Papa Francisco. Hoy comienza la Jornada Mundial de la Juventud y se extenderá hasta el domingo 28.
La alegría se apodera de los buses urbanos. Donde te subas hay jóvenes cantando canciones de su país, su parroquia, su movimiento o grupo juvenil.
La enorme playa de Copacabana se convertirá en gigante un lugar de oración pues allí cientos de miles de jóvenes rezarán el viacrucis con el Papa el próximo viernes.
La JMJ, como se le conoce en español, es un evento reciente en la historia de la Iglesia.
La ideó Juan Pablo II en 1985. Desde entonces se realiza cada dos o tres años, depende de las circunstancias.
La primera versión se llevó a cabo en 1987 en Buenos Aires, la última en 2011 en Madrid. Este año los cariocas nos reciben con su alegría y amabilidad contagiosa que los caracteriza. Y los católicos nos sentimos en casa.
La JMJ cuenta con catequesis en los propios idiomas y momentos de oración, además de las actividades centrales que preside el Papa.
Habrá también una feria vocacional y festivales culturales. Algunos jóvenes acompañan esta jornada con misiones o actividades solidarias porque ven en esta, una oportunidad no solo de recibir sino también de dar.
Benedicto XVI quiso continuar con la idea de su predecesor.
Muchos pensaron que las JMJ no serían iguales sin Juan Pablo II pero el hoy Papa emérito logró también fascinar a los jóvenes con la sabiduría y el recogimiento que lo caracterizan.
Así presidió tres jornadas que congregaron a miles de jóvenes de todo el mundo: Colonia 2005, Sydney 2008 y Madrid 2011.
Benedicto implementó dentro de estas jornadas la vigilia de oración ante el Santísimo Sacramento, para que esta multitud de jóvenes entendiera que Jesús es el centro de este evento.
En Campus Fidei se realizará la vigilia este sábado.
La Providencia ha permitido que sea Francisco, el primer Papa latinoamericano, quien presida esta JMJ en su propio continente.
Aquí en Río hay gran expectativa de lo que serán estos días. De parte de los creyentes pero también de quienes no creen tanto.
Serán, y están siendo desde ya, días de renovación de la fe, de nutrirnos de las palabras del Papa y de agregarle a la alegría brasilera, la enorme y auténtica dicha que da el ser discípulos y misioneros de Cristo.
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