Los demócratas y los republicanos están totalmente de acuerdo en que hay que imponer disciplina en el gasto del Gobierno Federal para reducir el déficit y aliviar la carga de la deuda, pero sus posiciones sobre cómo, dónde y por cuánto efectuar los recortes para hacer frente a la deuda siguen siendo opuestas e inamovibles.
Para la muestra, el Senado de E.U. no logró avanzar ayer en las propuestas alternativas presentadas por demócratas y republicanos para conjurar los recortes masivos de gasto de 85.000 millones de dólares que, sin un acuerdo fiscal, entrarán en vigor hoy en toda la burocracia federal. La propuesta republicana, rechazada 38-62, no elevaba los impuestos -como prefieren los demócratas- pero hubiera dejado intactos los recortes presupuestarios y daba a la Casa Blanca la flexibilidad de decidir su manejo.
Esa medida requería al menos 60 votos para avanzar en el proceso legislativo y afrontó la oposición de nueve republicanos que se quejaron de que la iniciativa podía concederle demasiada flexibilidad al presidente del país, Barack Obama.
La segunda propuesta, presentada por los demócratas, fue bloqueada en una votación de 51-49 y se acercaba más a la visión de la Casa Blanca de combinar un aumento de impuestos y una serie de recortes al gasto público.
Aunque Obama se reunirá hoy a puerta cerrada con los principales líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso, mientras continúan las negociaciones a contrarreloj para evitar la puesta en marcha de los recortes, el temor es que, concluidas ayer las labores en ambas cámaras del Legislativo, se acabe el tiempo para las negociaciones y los recortes al gasto público (buena parte de ellos en materia de Defensa) entren en vigor como está previsto.
El presupuesto del Gobierno Federal contiene dos tipos de gastos: los compromisos o "gastos obligatorios", y los "gastos discrecionales" por los cuales cada año pelean el Congreso y el poder Ejecutivo.
Uno de los gastos obligatorios mayores es el programa de Seguridad Social (jubilaciones), que requiere el 22 % de los recursos del Gobierno federal.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos se lleva alrededor del 23 % del gasto federal y casi el 90 % de sus fondos están comprometidos en programas como Medicare y Medicaid. Los demócratas, que fueron quienes instituyeron estos y otros programas de asistencia social, se resisten a recortarlos.
Los republicanos, que los ven como instrumentos de estatismo y socialización, quisieran reducirlos.
Solo el 17 % del presupuesto de gastos del Gobierno Federal de E.U. es, mayormente, gasto discrecional, y casi todo ello es blanco de las ansias ahorristas de los conservadores y los republicanos. En esta lista se incluyen los sectores de educación, vivienda y desarrollo urbano, diplomacia y ayuda externa, entre otros.
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