En los últimos cuatro años el país pasó, en un abrir y cerrar de ojos, de apagar incendios a bombear inundaciones por cuenta de los fenómenos de El Niño y de La Niña.
Los pronósticos advierten que los cambios extremos del clima no desaparecerán y que empezarán a ser parte del paisaje colombiano. De hecho, en este momento se está gestando un fenómeno de El Niño, que tomará fuerza en los primeros meses del 2013 y aunque desde ya hay temor por un posible desabastecimiento de agua potable, se espera que este tiempo de sequía sea aprovechado para terminar las obras de infraestructura y reparación de los daños que generaron las dos Niñas.
El director del Ideam, Ricardo Lozano Picón, explicó cómo avanza El Niño y cuáles son los retos que tiene el país para adaptarse a las exigencias del cambio climático.
¿En qué etapa está el fenómeno de El Niño?
“Está naciendo. El fenómeno tiene un periodo de 10 meses, que va desde el nacimiento, el desarrollo y la etapa de madurez que llega a final de año, cuando las aguas del océano Pacífico alcanzan sus temperaturas máximas. Pensamos que después del primer trimestre del 2013 empezará a debilitarse”.
¿Aún no se sabe qué tan intenso será ese Niño?
“Es importante diferenciar la intensidad de la amenaza a la intensidad de la vulnerabilidad o de los efectos. Estamos mirando que la intensidad de la temperatura puede estar entre débil y moderada. No se calentará tanto el océano Pacífico y podría llegar a un grado por encima del promedio normal. Cada Niño trae un impacto y una vulnerabilidad diferentes. No necesariamente un Niño fuerte genera grandes incendios forestales, pero a veces Niños moderados pueden ocasionar estos eventos, como el que tuvimos en el 2009 y 2010”.
Entonces, ¿cuál es el riesgo para el país?
“En los últimos 60 años hemos tenido 20 fenómenos de El Niño. Entonces, tenemos lecciones aprendidas y cada sector ha aprendido a analizar su propio riesgo y vulnerabilidad. El riesgo actual depende de cada sector, de cada población, de lo que se haya hecho para reducir esa vulnerabilidad”.
¿Cuál es el reporte de los ríos actualmente?
“Los ríos han bajado sus niveles. Este es un ‘Niño prodigio’ que comenzó a manifestarse muy temprano, desde los inicios de junio y julio, y nos empezó a quitar el agua. El río Magdalena está en niveles muy bajos, lo mismo que el río Cauca y sus afluentes, que empezaron a reducirse muy rápido, sobre todo en Cauca, Valle del Cauca, Huila, Tolima, occidente de Cundinamarca y Eje Cafetero. En ese sentido, la vulnerabilidad aumenta, tenemos que ver qué han hecho las empresas prestadoras de servicios para reducir ese riesgo”.
¿Cómo quedó el país tras el paso de dos fenómenos de La Niña?
“Hay territorios anegados por el impacto del fenómeno de La Niña que no se han recuperado. Pero el riesgo actual depende de dónde hemos instalado las bocatomas de los acueductos, cómo han operado los embalses, y si aprovecharon los excesos de agua para guardarla y poder utilizarla en estos momentos secos”.
Un ciudadano del común ¿qué debe saber en este momento sobre el tema?
“Que las condiciones climáticas cambiaron y que el desarrollo en el país se está basando en eventos climáticos extremos. Nuestras actividades deben ajustarse a esa realidad. Hoy en día la ciencia tiene una alta credibilidad en el país, que debe ser usada y respetada”.
¿Este Niño llega en un buen momento?
“Tenemos que aprovechar esas circunstancias extremas de clima. Cuando tenemos exceso de lluvia es importante acumular el agua para pensar en los momentos secos. De igual forma, las sequías también traen unos beneficios a la sociedad y es que se pueden acelerar las obras de infraestructura. Hay sectores que están analizando que su vulnerabilidad se reduce cuando se tienen periodos secos. No todo es negativo; se debe analizar lo positivo que también pueden generar estas situaciones para que se adapten de una manera integral”.
¿Es necesario construir más embalses para almacenamiento de agua y no tener problemas de escasez?
“Cada sector tiene que analizar su propia medida de adaptación. Se debe hacer un análisis de las cuencas para saber cuál debe ser la mejor medida con miras a reducir ese riesgo. El llamado que estamos haciendo a los gobernadores, alcaldes y representantes del sector productivo es que se haga muy bien un análisis del manejo de la cuenca, de esa condición climática, para que se reduzca esa vulnerabilidad”.
¿Tendremos este tipo de fenómenos más frecuente?
“Sí, seguiremos con estas condiciones extremas”.
¿El Gobierno va por buen camino en materia de reducción del riesgo?
“Creo que hemos aprendido las lecciones poco a poco por los eventos extremos que estamos viviendo”.
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