Porque estudian niñas, o porque la escuela es el estandarte del gobierno en tal sitio. O porque hay que reclutar estudiantes para los grupos armados.
La escuela está en la mira, por esas y muchas razones más. La Unesco acaba de publicar el segundo informe La Escuela bajo Ataque, recopilando la situación mundial de enero de 2007 cuando se presentó el primer documento, a julio de 2009.
En el primer reporte, los países más afectados eran Afganistán, Colombia, Irak, Nepal, los Territorios Autónomos Palestinos, Tailandia y Zimbabwe.
Poco ha cambiado. En 32 países de África, Asia, Europa y Latinoamérica hay violencia contra la escuela o algunos de sus integrantes.
La semana pasada, desde estas páginas quedó en evidencia lo que sucede en Itagüí y Medellín, en donde existen barrios en los que los estudiantes sienten físico miedo de ir a clases, así la mayoría de los ataques no hayan sido contra ellos.
Aunque falta información y estudios, reconoce Mark Richmond, director de la División para la Coordinación de las Prioridades Educativas de Naciones Unidas, la Unesco considera que los ataques deliberados son una amenaza contra el derecho a la educación y se arriesga incumplir una de las metas del milenio de lograr la educación para todos a 2015, fuera de afectar otros derechos humanos fundamentales.
Los ataques se intensificaron en Afganistán, India, Pakistán y Tailandia.
En el primero se triplicaron: de 242 a 670. En Pakistán, 356 escuelas fueron destruidas o averiadas en una pequeña región en peleas entre el Ejército y los talibán. En India, cerca de 300 escuelas fueron voladas por rebeldes maoístas de 2006 a 2009.
En Georgia, 127 instituciones fueron destruidas o dañadas en agosto de 2008. En Gaza, la operación israelí de 2008-09 casi destruyó más de 300 kínderes, escuelas y edificaciones universitarias.
El ataque a profesores, estudiantes y docentes sindicalistas preocupa en Colombia, Irak, Nepal y Tailandia.
En Colombia, 2007 a 2009, hubo más de cinco ataques a escuelas. Para ONU son atacadas por ilegales con propósitos militares.
Se definen como ataques violentos los perpetrados por razones políticas, militares, ideológicas, sectarias, étnicas, religiosas o criminales contra estudiantes, profesores y personal académico y educativo.
Incluye asesinatos, tortura, secuestro, retención, daño, encarcelamiento ilegal, puesta de minas, incendio de edificaciones educativas y asaltos armados. En algunos países la situación es tan delicada, que ha habido desde retención de niños para entrenarlos como suicidas hasta envenenamiento masivo de escolares.
El informe incluye acciones y recomendaciones. Como dijera Nicholas Burnett, ex asistente del director de Unesco, es importante denunciar el tema para evitar que el silencio legitimara las acciones.
"Sin monitoreo, no podemos denunciar y sin denuncias no podemos actuar para proteger la educación y terminar la impunidad".
En países como Afganistán, la comunidad se ha unido en defensa de la escuela y se han conformado consejos de protección escolar. Nepal, con las escuelas como zonas de paz, frenó los ataques.
El reporte concede importancia a la lucha contra la impunidad, con medidas como la denuncia de los comandantes que ordenen los ataques, para ser juzgados por la Corte Internacional u otros órganos.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9