Una vez más se repite la historia: miles y miles de ilusiones, la llama de la esperanza de todo un país. Y la consecuencia, la misma: la eliminación, que para algunos podría considerarse un fracaso, pero para otros, algo más que reflexión.
El Mundial Sub 20, sin lugar a dudas, deja grandes cosas, como son:
1. Un gran equipo de jugadores, con excelente trayectoria, que tienen todo el potencial y el buen fútbol para empezar un proceso en la selección de mayores.
2. La cultura Fifa en los estadios es la mayor herencia que nos puede dejar el Mundial, familias unidas en el estadio, desde el más pequeño hasta el adulto mayor. No hay barras bravas, hay un comportamiento ejemplar, el respeto por la silletería y la alegría y la expresión artística mostrada por los colombianos, todo esto es lo que vale la pena conservar con orgullo y cultura.
3. Es hora de un revolcón en la Federación Colombiana de Fútbol. Es el momento de elegir un gran proceso a largo plazo, a partir de una buena elección en el cuerpo técnico de todas las selecciones.
4. Los jugadores con los que hoy cuenta la selección de Colombia son de grandes capacidades técnicas y tácticas, no es posible dejar pasar esta gran generación con la que contamos, tanto en la de mayores como los menores.
5. Un comentario adicional: Alguien que me diga qué hizo James Rodríguez en el partido contra México, porque lo único que vi fue pésimos pases y malos cobros de tiros de esquina y de fuera de área; valdría la pena preguntarnos si es que los medios están hablando más de la cuenta de él o éste ya se montó en el pedestal y cree que es una figura acabada, porque la verdad no es tan figura como parece.
6. Reconocimiento especial al Gobierno, los patrocinadores y los hinchas del buen fútbol que acompañaron e hicieron posible la realización del evento más importante en la historia de Colombia. Lástima organizar la fiesta para que sea otro el que la disfrute.
7. La eliminación deja claro que va a pasar mucho tiempo sin que Colombia gane algún campeonato o torneo de fútbol a nivel mundial. Dejémonos de utopías y de sueños sin fundamento realista. Colombia es un país que se ha constituido como actor de reparto en el mundo, y no como actor principal.
8. Una pregunta final: ¿fueron justificados los precios de los alimentos en los estadios?, ¡porque exagerados sí estuvieron!
La invitación, por tanto, es a reflexionar y a estar aterrizados para ser conscientes de lo que somos y lo que hemos hecho, porque una vez más el Mundial demostró lo que es Colombia: alegría, ilusiones desmedidas, unión cuando nos conviene y un solo individuo liderando y llevando por la borda los sueños de un país, esta vez le tocó a Eduardo Lara hacer naufragar este barco que ancló de la peor forma.
"La ilusión vale cuando la realidad la toma de la mano, porque la única verdad es la realidad".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8