¿Cómo no enredarse en las redes de Facebook? Me hice esta pregunta después de leer en los periódicos el anuncio de veintisiete gobiernos de la Unión Europea sobre una nueva investigación a la red social más grande del mundo por posibles violaciones a la privacidad de sus usuarios.
La causa es la implementación de una tecnología que permite etiquetar en forma rápida a las personas por medio de una imagen digital obtenida a partir de su fotografía.
Según los expertos en leyes de protección de la privacidad, Facebook introdujo esta nueva tecnología desde hace un año, sin avisar previamente a sus usuarios. En un comienzo, la herramienta se aplicó en Estados Unidos.
La compañía informó que hoy está en uso en casi todos los países del mundo.
Como sucede con muchas de las opciones de la red social, el problema principal de la nueva función radica en que ésta se activa por defecto en todas las cuentas de Facebook. De este modo, las fotografías de los usuarios y sus contactos quedan registradas en una gigantesca base de datos en la que sus identidades y sus perfiles pueden ser consultados en forma rápida con cualquier finalidad por las personas u organizaciones a las cuales Facebook vende su información.
Esta práctica ha sido catalogada por varias organizaciones de defensa de los consumidores como una imposición abusiva que impide que sean los usuarios quienes decidan cómo manejar sus datos personales en la red.
Después del anuncio de la Unión Europea, los ejecutivos de Facebook ofrecieron disculpas en forma pública y admitieron que debían haber informado mejor a sus usuarios. Al mismo tiempo informaron que en adelante la nueva tecnología podrá ser removida por cada persona ajustando los controles de privacidad de su cuenta.
Confieso que no me sorprendió la noticia.
Como ya lo han revelado distintas organizaciones de defensa de los consumidores, cuando usted abre una cuenta en Facebook, de acuerdo con la letra pequeña del contrato que casi nadie lee, usted le otorga a esa compañía "un derecho irrevocable, perpetuo, no exclusivo, transferible, con una licencia a nivel mundial para usar, copiar, publicar, transmitir, almacenar, retener, mostrar públicamente, explorar, reformatear, modificar, editar, encuadrar, traducir, adaptar, crear trabajos derivados y distribuir a través de múltiples canales cualquier contenido que usted introduzca en esa red" y "usar su nombre, apariencia e imagen para cualquier propósito, incluyendo usos comerciales o publicitarios".
Sí me sorprendió, en cambio, otra noticia sobre los hábitos alimenticios de Mark Zuckerberg, el fundador de la famosa red social.
"Este año prácticamente me he vuelto vegetariano, ya que sólo como los animales que he matado yo mismo", dijo Zuckerberg en una carta enviada esta semana a los editores de la revista Fortune.
El joven multimillonario reveló que cada año se propone un reto personal. "El año pasado fue aprender mandarín. Este he decidido ser agradecido con la comida. Hasta el momento ha sido una buena experiencia. Como alimentos mucho más saludables y he aprendido un montón de cosas sobre agricultura y crianza de animales".
Zuckerberg ya había sorprendido a sus millones de fans a comienzos de mayo cuando escribió en su página de Facebook: "Acabo de matar un cerdo y una cabra".
La chef Jesse Cool, quien vive en su vecindario, le ayudó a sacrificar los animales y dijo a la revista que el fundador de Facebook "le cortó la garganta a la cabra con un cuchillo, que es la manera más benévola de hacerlo".
"Creo que mucha gente olvida que un ser vivo tiene que morir para que tú te comas su carne, así que mi objetivo radica en no permitirme a mí mismo olvidarlo y estar agradecido de lo que tengo", dijo Zuckerberg.
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