Al medio día de ayer, en el Hotel Marriott, los integrantes del seleccionado nacional se despidieron después de convivir por varios meses y conformar lo que todos llamaron "una linda familia".
La experiencia de este grupo que recibió total respaldo de la dirigencia, como nunca antes había sucedido con un equipo del país (la ocasión lo ameritaba) arrojó también puntos positivos que deben resaltarse.
Primero, la preparación científica que se llevó a cabo y en la que tuvieron mucho qué ver Rodrigo Larrahondo y el médico Nelson Rodríguez. Un ejemplo para seguir con los mayores, con el fin de que se aprovechen las bondades (altura) de una localía como en este caso sucedió con Bogotá.
Y el acompañamiento que hicieron los capitalinos mientras la Sub20 estuvo allí. El fervor para rodear al equipo fue determinante en algunos partidos para que los dirigidos por Eduardo Lara superaran baches. Cerca de 150 mil personas alentaron a la Selección en los cuatro encuentros.
La ratificación de varios jugadores que seguramente en el futuro le darán una mano al equipo de mayores. El de más puntos, James Rodríguez, un 10 que tanto se añoraba.
Luego, el goleador Luis Fernando Muriel, con talla internacional, así como el lateral derecho Santiago Arias. En el grupo había excelentes elementos, pero por fuera quedaron otros de alto nivel y marginados por determinaciones técnicas, con el aval de los directivos.
Colombia tiene cómo conformar un mejor elenco debido a la abundancia de talentos que existen.
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