La fiesta siempre se hace a lo grande en Castilla-La Esperanza, donde todo se tiñe de verde. Las banderas están sobre la carrera 75 y van de la calle 98 hasta la 99.
En casa de los cuñados Juan Esteban Acosta y Wilson David Madrid está el parche. El punto de encuentro de la felicidad, porque el que juega es el verde.
Esta es una cultura que recibieron como heredad y que por contagio se extiende a toda la cuadra, con unos vecinos que también son fervientes seguidores.
Juan Esteban y Wilson, en cada juego de finales sacan su bandera. Esta vez compraron por 60 mil pesos -más barata que una camiseta oficial- una grandota que ponen de lado a lado de la vía. Pero esa dicha que se traduce en simbolismo, se hace extensiva a toda la cuadra, con los del frente y los del al lado que también llenaron de insignias el lugar. Bertha, Jairo, Félix -el tendero-, Álex, Juan, Ramírez, los Madrid, René Borja y Colorado son algunos de los que se juntaron, para gozar y sufrir. Para ser más amigos y parceros con su Nacional, cada vez más campeón.