Era fría la mañana como el ambiente que reinaba ayer temprano en la piscina Olímpica César Zapata.
Carolina Colorado acababa de entrenar y salió disparada del escenario, para reclamar el correo certificado con la resolución de la sanción que le había impuesto la Federación Colombiana de Natación tras el positivo por una sustancia llamada sibutramina (sustancia para adelgazar).
De Juan Guillermo Urán, el clavadista, castigado con dos años debido a una muestra positiva de control al dopaje, por cocaína, no había ni rastros.
Eran pocos los que querían hablar del enojoso asunto que rodeaba a dos de los más representativos atletas de Antioquia y símbolos de la natación colombiana.
Dos con cabeza en alto que le pusieron el pecho a la brisa, fueron el técnico Neber Arias y el gerente de la Liga de Natación, Javier Ignacio Gómez.
"Antes del Interligas, Carolina Colorado, mi pupila, estaba tomando un quemador de grasa, pero no se lo contó a los médicos, toda vez que en la etiqueta no salía ninguna sustancia con restricción. Ella no sabía que este quemador de grasa tuviera sibutramina, lo que sólo se conoció en el resultado de la muestra de orina".
Neber estaba preocupado por el alboroto que se produjo desde la noche del miércoles, pero estaba más calmado, ya que Carolina cumplió la sanción entre junio y julio.
Mientras tanto, Javier Ignacio Gómez, gerente de la rectora acuática comentaba que "apoyamos a nuestros deportistas en este suceso. Lo de Carolina no me preocupa tanto, ya que ella cometió un error que fue entendido por la Federación y el Tribunal del Deporte, al dar las explicaciones de rigor. Es tanto que la sanción le fue rebajada de seis a dos meses. Este es un jalón de orejas, para tenga mayor cuidado la próxima vez".
Para fortuna de ambos atletas, la Federación Colombiana de Natación tuvo el cuidado de cumplir el debido proceso, porque una vez se conocieron los resultados adversos en los controles de orina, los deportistas fueron llamados a presentar descargos, para que después se tomaran las determinaciones.
En el caso de Urán, EL COLOMBIANO trató de dialogar en la piscina Olímpica César Zapata con su técnico Óscar Urrea, quien dijo: "no puedo hablar, porque recibí órdenes de no dar declaraciones. Me perdonan, pero no puedo", advirtió ayer.
Mientras tanto, nada se supo del paradero de Urán, quien recibe asistencia sicológica y acompañamiento de Indeportes Antioquia.
Una noticia que cayó como baldado de agua fría sobre la natación colombiana, que aún no se repone.
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