Hace poco, el actual presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció elecciones para el 20 de noviembre, una decisión tomada por las presiones tanto del partido de la oposición, el Partido Popular, como del propio partido de Zapatero, que tendrá como candidato a la presidencia del gobierno a Pérez Rubalcaba.
A lo que hay que sumar las protestas acontecidas en ciudades españolas, conocidas como el movimiento "15 M" y que no son más que una muestra del malestar que siente la población para con la política española.
En las elecciones del 20N, todas las encuestas dan por ganador al Partido Popular, dirigido por Mariano Rajoy. Pero gane o no el PP, lo cierto es que el cambio que necesita España va más allá de un problema únicamente económico, pues los asuntos educativos y sociales merecen especial atención. Un país en donde el fracaso escolar es uno de los más altos, no puede tener la mejor economía del mundo. El sistema educativo español parece que, año tras año, se resquebraja.
En la mayoría de comunidades autónomas no hay suficientes plazas universitarias para cubrir la demanda de estudiantes, que al ver frustradas sus opciones de entrar a la carrera deseada optan por la vía fácil: no estudiar, pues a la hora de convalidar asignaturas se encuentran con que la misma carrera apenas tiene asignaturas coincidentes en el resto de universidades. A esto hay que sumarle el trato que reciben los becarios, pues muchos de ellos, aunque ya hayan acabado la carrera, tienen que seguir actuando como tales, sin percibir ni un solo céntimo.
Respecto de la cuestión social, la situación parece tranquila, aunque nada más lejos de la realidad, un país multicultural, como lo es España, tiene que ser tolerante hacia otras culturas y no permitir que en algunos lugares de la geografía española gane las elecciones municipales un partido cuyo objetivo es expulsar a los rumanos.
Algo similar ocurre con las personas musulmanas, en especial con las mujeres más jóvenes, pues en algunos centros educativos está prohibido el uso de dicha prenda, una prenda que, por cierto, no ofende ni molesta a nadie.
Personalmente, no creo que el cambio de España lo logre un partido u otro. Es algo que depende de los propios ciudadanos y de sus expectativas de futuro, cuando la mayoría de la población se conforma con un sueldo mínimo, pero cada mes se dan más caprichos propiciando el endeudamiento, difícilmente se mejorará en el plano económico.
En el momento en el que los jóvenes empiezan a beber a partir de los 14 años y la mayoría no ve riesgo alguno en consumir drogas, se deja entrever que el problema no radica en el Gobierno, sino en la casa de cada uno.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8