De este año que termina, noticioso y sorpresivo, podríamos armar un rosario de extras informativos. Renunció un Papa por primera vez en seis siglos y fue escogido como reemplazo uno latino dicharachero y cercano. Siria se desangró a los ojos del mundo. Brasil protestó en las calles para decir que el crecimiento económico no es prosperidad. Inglaterra insistió en salirse de la Unión Europea y Estados Unidos, como materializando un milagro, no intervino en una guerra a pesar de sus amenazas.
Y la lista podría seguir hasta ocupar toda la columna pero, como el espacio es breve, no creo equivocarme en decir que para nosotros, como colombianos, la noticia internacional más sorprendente fue la emitida la tarde del martes cinco de marzo: Hugo Chávez murió por un agresivo cáncer.
Admirado con fervor religioso u odiado con desenfreno, lo que no se le puede negar al venezolano es que Suramérica fue una con él en el poder y otra tras su ausencia. Su riqueza petrolera, su discurso incendiario, su manejo poco ortodoxo de la política; marcaron una época en la región que acabó el día de su muerte.
La unión que generó su discurso (y su chequera) se diluyó con su desaparición. Ecuador, Bolivia y Argentina, han buscado caminos independientes en estos primeros meses de orfandad bolivariana y Colombia, uno de los únicos países que no cayó bajo su influjo gravitacional, parece tener una pelea menos que atender mientras se concentra en el proceso de paz.
En el 2013 América Latina se disgregó. Parece increíble que un caudillo de las características de Chávez hubiera logrado un propósito integracionista, pero así fue. Tras su muerte, inesperada a pesar de las advertencias, cada nación volteó su cara a los problemas internos y olvidó las alharacas continentales, que en tono pendenciero convocaba Chávez.
Que el continente esté disperso tras la muerte de una sola persona demuestra que el pegamento de la unión era el interés. Aunque se recuperaron pensamientos benévolos del poderío latinoamericano como conjunto, lo cierto es que aquí prevalece lo singular y lo que Chávez logró, sazonándolo con frases llamativas, lo obtuvo realmente por su bolsa sin fondo. Sin él y sin su plata, el nuevo año acentuará las individualidades continentales.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8