A La Unión la llaman el vaticano. Se ganó el remoquete con el peso de toneladas de papas que se cultivan en las tierras del municipio a las que ya llegó el "papa móvil".
Lo presentó Gustavo Jiménez Narváez, un ingeniero agrónomo que se inventó una nueva herramienta para el cultivo del tubérculo.
Los ingeniosos campesinos solían usar una rama con una curva en ángulo bien cerrado para remover la tierra sin cortar la papa. Luego simularon la rama con hierro y, principalmente en Sonsón, se le conoce como "el garabato".
Para remover la tierra también usan el azadón, pero el invento de Gustavo Jiménez evoluciona esas herramientas.
El ingeniero contó que en las pruebas que ha hecho, los mismos operarios bautizaron su invento "papa móvil" porque sirve para arar la tierra desplazando el tubérculo sin golpearlo o cortarlo.
Es una herramienta manual que tiene su ventaja en el diseño. Es acero bonificado o aluminio reciclable con forma de una hoja de planta semidoblada por la mitad y con la punta achatada.
El doblez y el ángulo que hace la hoja incrustada en un mango de madera permite surcar la tierra disminuyendo el esfuerzo y apartando las papas sin lastimarlas.
Inventó también una surcadora manual, más pequeña que el "papa móvil", que sirve para remover la tierra a la profundidad necesaria para que los nutrientes penetren.
Ambas ideas las empezó a desarrollar el año pasado pero la primera iniciativa de este tipo se le ocurrió hace dos décadas, cuando comenzaba a recorrer los campos del país promocionando los fertilizantes para la empresa donde trabajaba.
Consiente de que los productos que se aplicaban en los cultivos de pastos eran lavados por la lluvia se inventó lo que llamó "azada manual bimentada".
Sirve para descompactar el suelo, airearlo y podar raíces facilitando la penetración del agua mejorando los efectos de los productos.
El implemento tiene dos dientes con corte en forma de triángulo, con una arista afilada al frente que rompe el suelo al estilo de un subsolador.
Para usarla se debe dejar caer sobre el suelo y hacer una palanca con el mango, de poco esfuerzo porque no se tiene que halar.
Gustavo Jiménez la considera muy útil en terrenos de pasto ondulados y pendientes donde no se puede acceder con maquinaria, "es de bajo costo, fácil manejo y poco agotador para el operario".
Jorge Mario Noreña Grisales, ingeniero agrónomo y docente de la Universidad de Antioquia, probó que gracias al diseño de la azada bimentada la fuerza que tiene que hacer el operario es menor.
De las pruebas que está haciendo en el criadero Santa Ana, parte alta de Envigado, destacó que se trata de una alternativa que no compacta el suelo como otros elementos y lo deja en condiciones más favorables.
La idea de Gustavo Jiménez, aseguró, no es lucrarse con las herramientas sino difundir su uso como una alternativa práctica y económica. Si alguien necesita alguna se las puede mandar a hacer. La azada manual bimentada valdría unos 20.000 pesos, el "papa móvil" y la surcadora 12.000 cada uno.
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