El 23 de junio de 1990 se jugaba en el estadio San Paolo, de Nápoles, un apretado cotejo entre Colombia y Camerún. Los 90 minutos se habían ido 0-0 y también el primer tiempo suplementario. Apenas comenzados los últimos quince minutos, Roger Milla puso el 1-0 para los africanos. Colombia comenzó a buscar el empate y de acuerdo con el carácter de su arquero René Higuita que no se esconde sino que sale a decir presente, el golero estaba cerca de la línea central. Y su compañero Luis Carlos Perea que le tenía plena confianza le tiró el balón, más bien cuadrado, que René no pudo dominar y en cambio lo sorprendía Milla, le robó el balón y se fue en solitario para poner el inapelable 2-0.
El descuento de Bernardo Redín sólo sirvió para el honor y para la esperanza de empatar en los últimos cinco minutos. Sin embargo, el acierto de Milla y el error de Higuita los hizo más conocidos en el mundo del fútbol. Milla jugó el Mundial de 1994 y estableció la marca del más viejo en jugarlo.
Higuita nunca volvió a jugar la Copa Mundo pero la genial jugada del escorpión en Wembley, en 1995, le dio un puesto definitivo como ilustre del balompié mundial. Ambos jugadores marcaron con su paso el fútbol de sus naciones que, además, tienen el Mundial de 1990 como el mejor realizado por cada uno.
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