La familia de Pilar Suárez tiene una reserva natural de 1.200 hectáreas en Paz de Ariporo, Casanare, por lo que vieron cómo desde enero comenzaron a morir chigüiros, tortugas, babillas y reses. Por eso cuando se enteró de que la ministra de Ambiente, Luz Helena Sarmiento, dijo que lo de la región "no fue la tragedia que los medios presentaron en Casanare; allí hay un millón de chigüiros en Casanare(...) solo se murieron 6.000", dijo que el Gobierno todavía no conoce las consecuencias de la sequía.
"Esa no es la realidad, hablamos de que antes del Gobierno Nacional hiciera presencia ya se había recogido muchos animales, es que la mortandad viene desde enero, la cifra va más allá de 30.000 animales. Yo fui a una finca que se llama Hato las Taparas, que tiene 4.000 hectáreas, ahí enterraron entre 4.000 y 5.000 chigüiros", aseguró Suárez.
Ricardo Murillo, médico veterinario y magíster en acuicultura que estuvo en la zona, criticó las declaraciones: "Como ella no hizo el recorrido a pie, solo estuvo en la zona de una o dos locaciones petroleras". El veterinario aseguró que en un "análisis juicioso" contaron en cinco kilómetros sobre la carretera cuántos animales sacaba la fuerza pública, "sacaron 440 animales, y solo en cinco kilómetro lineales, y todos esos animales estaban ahí cerca".
Sin embargo, la Ministra no es la única en decir que lo que ocurre en Casanare no es tan grave, Fabio Arjona, director de la Ong Conservación Internacional, aseguró que "lo que hay en Casanare es una sequía grande que no constituye una catástrofe ambiental de la magnitud que se le ha dado", y que hay un desequilibrio poblacional por la cantidad de animales y la falta de depredadores.
Por su parte, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) publicó en un informe las cinco causas de la sequía: los cultivos que han aparecido en el páramo del Cocuy, cambiando la vegetación; la ganadería extensiva; los suelos que no retienen agua; las perforaciones petroleras que pudieron afectar el agua subterránea, y los suelos ácidos de la región.
El director de Fedegán, José Félix Lafaurie, aceptó que la ganadería sí produce un impacto ambiental en la tierra, "pero es despreciable, allá hay ganadería hace siglos, y estamos viendo que los problemas vienen desde hace unas décadas con la llegada en los últimos años de actividades agrícolas y extractivas".
Sobre la responsabilidad que tiene el sector petrolero en la tragedia, el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Alejandro Martínez, dijo: "el sector está consumiendo muy poca agua en Paz de Ariporo y está utilizando muy poca extensión territorial, no somos grandes consumidores de agua y no estamos deforestando".
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