Francisco Ospina Navia, o el Capi Ospina, como se le conocía, murió cerca de lo que más amaba: el sonido de las olas, el inconfundible olor a salitre y su querida Santa Marta.
Esa ciudad no lo vio nacer, pero Ospina Navia la honró como su tierra natal. Tanto, que allí le dio forma a su más ambicioso proyecto, el Acuario y Museo Mar El Rodadero, y quiso terminar el vaivén de sus días al abrigo de su clima.
Al Capi Ospina se le recordará por sus pasiones y porque supo transmitirles a los demás esas ganas de hacer las cosas siempre bien, siempre mejor.
Por eso su defensa del Parque Tayrona y de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Hoy más que nunca Capitán Ospina: ¡buen viento y buena mar!
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8