A los creadores del Fondo Premium Capital, Juan Carlos Ortíz Zárate y Tomás Jaramillo Botero, les fue confiado el buen manejo de 174 millones de dólares. Sin embargo, a espaldas de sus 1.260 clientes, llegaron a meter en 2012 más de 110 millones de dólares en las maniobras especulativas para inflar la acción de la textilera antioqueña Fabricato, el objeto del deseo que terminó derrumbando al reputado Grupo Interbolsa.
En medio de la arquitectura de sociedades que montaron en tres países, las dos empresas claves fueron las colombianas Rentafolio Bursátil y Financiero (RBF) y Valores Incorporados (VI). El Colombiano reveló que en el cuarto trimestre de 2009, esas dos firmas aumentaron su porcentaje de propiedad de la textilera del 1,71 por ciento al 19,68 por ciento.
En una compañía con alta dispersión en su composición accionaria, los llamados "amigos" del italiano Alessandro Corridori concentraron por entonces el 25,02 por ciento, una cuota de poder que llegó a su máxima expresión en 2011, cuando estos aliados realizaron en varias rondas bursátiles el 100 por ciento de las compras de acciones de Fabricato en la Bolsa de Valores de Colombia y hasta el 91 por ciento de las ventas.
Y así como el castillo de naipes especulativo derrumbó al poderoso Grupo Interbolsa, que dirigía Rodrigo Jaramillo Correa, de la misma manera infartó al Fondo Premium Capital, en donde el liquidador y los inversionistas que se presentaron a la reclamación aún luchan por salvar más de 150 millones de dólares.
Las víctimas, que en alto grado se concentran en Medellín, aún esperan su plata, a través de la liquidación de los activos propios del Fondo, pero también mediante el remate de las fincas, lotes, carros y apartamentos que les fueron embargados a los presuntos responsables.
Y, por supuesto, también esperan la acción de una Justicia, a la que califican de lenta.
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