Uruguay lleva décadas soñando con volver a encumbrarse en la élite del fútbol mundial y hoy tendrá la oportunidad de espantar 60 años de fantasmas al enfrentar a Holanda, otro equipo acosado por la historia y sus astros del pasado, por un puesto en la final.
Los jugadores uruguayos crecieron a la sombra de las gestas de 1930 y 1950, cuando sus compatriotas levantaron el trofeo Jules Rimet destinado en aquel entonces a los campeones del mundo, mientras veían cómo sus vecinos Brasil y Argentina se erigían en las potencias futbolísticas de la región.
"Sería una irreverencia compararnos con lo que ellos lograron; así que me quedo con la idolatría a los campeones. La historia hay que dejarla quieta", dijo cauto el técnico Oscar Tabárez.
Pero ahora, una nueva generación de futbolistas liderados por su artillero estrella Diego Forlán puede luchar para reeditar glorias del pasado tras empatar 1-1 con Ghana en cuartos y clasificar por penales 4-2, abriendo las puertas a la Celeste para disputar su primera semifinal desde 1970.
"Tenemos argumentos futbolísticos para darle pelea a cualquiera", afirmó confiado el delantero Sebastián Abreu tras marcar el último penal ante los africanos el pasado viernes.
Sin embargo, los charrúas, que se convirtieron en la esperanza del continente americano, llegan con considerables bajas, luego de que en los instantes finales de la prórroga el ariete Luis Suárez fuera expulsado por evitar la eliminación ante el último representante africano en la Copa con una increíble atajada con las manos sobre la línea de gol.
Además, el capitán y jefe de la efectiva zaga oriental, Diego Lugano, tampoco podría disputar el encuentro por lesión, mientras que el marcador Jorge Fucile está suspendido por tarjetas.
Ante esta situación, el Maestro Tabárez regresaría al esquema con Forlán y Édinson Cavani en punta, mientras que Wálter Gargano entrará como titular para reforzar las labores defensivas en la media cancha.
Tras un irregular periplo mundialista con tres victorias y dos empates, la "garra charrúa" tendrá en el estadio Green Point de Ciudad del Cabo su primer gran reto al enfrentar a una de las principales candidatas a levantar el trofeo dorado.
Sus siete goles a favor y dos en contra justifican el optimismo uruguayo, pese a que a sufrieron para avanzar, para poner a soñar a Suramérica con la final ante el descalabro de los argentinos y brasileños. Para ello Uruguay tendrá que dejar en el camino al único invicto del Mundial: Holanda.
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