Nadie quiere ver un colegio cerrado y menos por culpa de amenazas terroristas. Así lo entienden las autoridades civiles y de Policía y la misma comunidad de la Institución Educativa El Pedregal, donde el rector y dos coordinadores recibieron amenazas y las clases debieron ser interrumpidas.
Las amenazas llegaron el lunes en la tarde a través de correos electrónicos y vía celular, igual que ocurrió hace un mes, cuando el rector y cinco profesores debieron renunciar por miedo. Y esta vez involucran a los dos coordinadores, el de primaria y el de bachillerato, y al rector, que incluso apenas lleva 13 días de posesionado, lo que se sale de toda lógica.
El primero en ponerse al frente de la situación fue el secretario de Educación Municipal, Andrés Felipe Gil, quien ayer muy de mañana llegó a la institución, en el barrio El Pedregal, se reunió con los padres de familia, luego con las directivas y el personal docente y más tarde con el jefe de núcleo de la zona 6 con miras a buscarle una solución al problema.
Las reuniones, en las que estuvo presente la Personería, la Secretaría de Gobierno, el concejal Fabio Rivera y la Policía, condujeron a pensar que no se trata de un problema generado por los combos que delinquen en la zona sino de una persona cercana a la institución.
"Puede ser de alguien interno, que conoce bien la institución y por alguna circunstancia no quiere que salga adelante", dijo el secretario de Educación, que se comprometió a acompañar al colegio en esta situación y, con apoyo de la Policía, ofrecer las garantías de seguridad para que los amenazados puedan seguir laborando.
El rector, Luis Daniel Quintero García, un hombre ya de avanzada edad, expresó que hay dos derechos por defender: el de la vida y el de la familia y que las amenazas le dan temor.
"Toda amenaza hay que atenderla y evaluarla y en esas estamos. Nos dan garantías y nos están apoyando, pero hay que mirar con calma si seguimos acá o no", afirma el funcionario, que apenas lleva dos semanas en el cargo.
El concejal Fabio Rivera admitió que todo acto de terrorismo genera miedo, "y hacer terrorismo es lo más fácil, pero hay mucha gente rodeando a la institución y con la ayuda de los padres de familia se va a superar este problema".
Los primeros que están firmes y ayer con carteles pegados en los muros y rejas de la institución expresaron su rechazo a las amenazas y su apoyo a las decisiones del liceo, fueron los padres de familia.
"Es muy triste que nos cierren el colegio de esa forma", dijo Claudia Uribe, que tiene una hija estudiando allí. Mientras que Angie Paola Calle, estudiante de sexto grado, expresó su tristeza por la situación.
"Acá nos brindan muy buena educación y no queremos que lo cierren, queremos estudiar normalmente", dijo la niña.
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