La Feria de las Flores no solo trae flores y silleteros que las cargan en sus espaldas. Para los pies, para el famoso azote de baldosa, están los conciertos. Tantos, incluso, que hay que tomar decisiones emocionales: ir a este o al otro. ¿Cuál le gusta menos?
Desde el primero de agosto hasta el último día, el 31, hay en la agenda de Medellín, más de 20 conciertos, diversos todos, aunque algunos coincidan en género o sean cercanos. Salsa, reguetón, balada, vallenato, rock, crossover, música clásica. Casi que para todos los gustos.
"Es muy bueno que a la ciudad vengan artistas, pero debería haber una mayor planeación", dice Carlos Colorado, coordinador para Medellín, del departamento de promoción y publicidad de Sony Music.
La cantidad habla de una Medellín que los empresarios, y los artistas, están mirando. Madonna fue un ejemplo. Marc Anthony es otro. Uno más es Beyoncé, que para Fernán Martínez, el empresario, será "una verdadera gozada para Colombia y la ciudad. El país queda incluido en el circuito de los grandes conciertos del mundo". Ya no solo mirando a Bogotá, sino a la ciudad de la Eterna primavera.
Sin embargo, el problema no está en los conciertos. Ni en el número. Cuando Carlos habla de planeación se refiere a que en el mismo día, o en la misma semana, se concentren varios. Muchos están en la Feria de las Flores, y es para aprovechar, pero ¿si hay plata para tanto?
"El problema es que haya conciertos para el mismo grupo de gente. Un concierto tropical, donde está Marc Anthony, que es para un target definido, y simultáneamente otro evento parecido", explica John Jairo Silva, director artístico de Radio Tiempo Medellín.
El 3 de agosto es para pensar. Hay cinco conciertos. Y si a alguien le gusta Ricardo Montaner y también quiere ir al Concierto de conciertos con Marc Antonhy, Andrés Cepeda, Pipe Peláez y los demás, que tienen tres días de diferencia, el gasto es, en la boleta más barata, de $167.000. Si le gusta Victor Manuelle no podría ir, porque coincide en fecha con este último y si le interesa no perderse el Gran combo de Puerto Rico con Andy Montañez hay que sumar $60.000 y no podría ir al de Silvestre Dangond.
"Lo peligroso ahí —continúa John Jairo— es que si los empresarios no revisan su panorama, van a aporrear la ciudad sin querer, porque van a decir que no van a volver a la ciudad porque le fue mal y lo que pasa es que había mucho y la ciudad no da para tanto".
Porque las decisiones están difíciles. Hay artistas muy importantes, al tiempo. Lina Cuervo, directora de Fundarte, que organiza la Carpa Cabaret, señala que son "demasiados conciertos" y que aunque en Feria se amplía el público, el número es exagerado, pese a que ha visto en otras ocasiones que a todo el mundo le va bien. "Uno tiene que tener en cuenta que el bolsillo no alcanza para tanto. Traer artistas vale demasiado y cada vez la proporción de ganancia es mucho menor y el riesgo más alto, pero los empresarios somos tercos (risas)".
Hay confianza en el público y a Medellín lo ven con buenos ojos. John Jairo precisa que es una ciudad que responde si hay promoción. "Un buen empresario termina haciendo las cosas con muy buen tiempo". Entonces la gente puede planear y hasta ahorrar.
Por ahora, los conciertos están listos para hacerse, algunos todavía con boletas para vender. Quizá sea hora de hacerle caso al dicho de que toda elección implica una renuncia. Lo demás es disfrutar, escuchar y bailar.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8