Cuenta Daniel Vélez que estando a unos 200 metros de tierra, donde solo se veían potreros, algunas casas de campo y uno que otro asombrado curioso que no le quitaba los ojos de encima en su alocado vuelo, encontró una fugaz térmica que le permitió avanzar 2,3 kilómetros hacia el sur, entre Caloto y Santander de Quilichao, para asegurar un increíble récord de vuelo en cometa.
Sí, récord nacional de distancia abierta, conocida como Open Distance , que consiste exclusivamente en "volar la mayor distancia posible entre dos puntos del vuelo, usualmente medidos como el sitio de despegue y el sitio de aterrizaje", señala el joven piloto antioqueño que completa así otra hazaña en el aire, esta vez surcando el cielo de Roldanillo, Valle.
Los últimos kilómetros, ya casi con la noche encima, fueron vitales para que Vélez Bravo dejara atrás un viejo registro nacional de distancia: 157 kilómetros ininterrumpidos de vuelo durante 6 horas y treinta minutos, en poder de Luis Rizo, desde 1999. El récord ahora está en 171,59 kilómetros.
"La marca la logré justo detrás del pueblo, donde no hay aterrizaderos, pero vi la posibilidad de ampliarla. Entonces tomé una pequeña térmica que se dispara de la carretera panamericana, al sur occidente del pueblo, y aprovechando la deriva de la térmica avancé los 2,3 kilómetros que necesitaba. Saboreé cada giro e incluso alcancé 1.970 metros de altura ya con 170 kilómetros recorridos. El récord nacional era mío", relata.
Pero no todo quedó ahí. "Como para querer asegurarlo -el récord- contra todo tipo de 'atentados', y sellar el vuelo, de una vez por todas, me extendí hacia el sur, sobre una zona de laderas y árboles agreste, virtualmente inaterrizable, para completar 1,5 kilómetros más".
Sin embargo, ya casi sobre las 5 de la tarde y con baja visibilidad, optó por regresar, en procura de un posible aterrizadero, evitando comprometer su seguridad estrellándose contra el mundo por obtener 6 o 7 kilómetros de más, explica el cometista.
"Lo hice al norte del pueblo, justo en la entrada de la carretera Panamericana. Fue un aterrizaje perfecto, a las 4:55 p.m., junto a mis escoltas que me llevaron hasta el final", después de seis horas y 10 minutos de vuelo.
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