En teoría, el Mundial de fútbol es una fiesta. No cualquiera, sino una global: el evento deportivo que mayor impacto tiene en nuestra sociedad. Un dato para que el lector dimensione lo que representa: se estima que la Copa del Mundo de Norteamérica la verán 6.000 de los 8.300 millones de personas que viven en el planeta.
Sí: el 72,2% de la población mundial verá el torneo de fútbol que empieza el próximo jueves en el estadio Azteca de Ciudad de México. El campeonato tendrá espectadores interesados desde Tierra del Fuego, el archipiélago más austral del mundo, hasta Siberia, en Rusia, una de las regiones más boreales de la Tierra. En los 39 días que dura el torneo —finaliza el 19 de julio en Nueva York—, el planeta entero solo tendrá un idioma: fútbol. Este deporte, en la fiesta de las naciones, suele unir. Sin embargo, aun sin que la pelota ruede en Canadá, Estados Unidos y México, algunas decisiones extradeportivas han generado polémica y división.
¿Las dificultades políticas han influido en el inicio del Mundial?
Dice la filósofa estadounidense Martha Nussbaum en su texto Sin fines de lucro que, en el mundo globalizado, es fundamental entender que hoy los seres humanos son ciudadanos del mundo, no de una nación en particular.
Para el Mundial de Norteamérica, que será el primero de la historia que se jugará en tres sedes de manera simultánea y, al tiempo, se convertirá en el primero con participación de 48 selecciones, ese principio es fundamental.
Sin embargo, las disputas políticas entre el Gobierno de Estados Unidos y los ejecutivos de varios países han torpedeado el desarrollo “normal” del evento deportivo que, entre los ciudadanos de la Unión Americana, apenas goza de un interés del 29% (el resto, hace una semana, no sabía que la mayor parte del torneo se jugaría en su país).
La “disputa” más grande es, quizás, la que hay entre Washington e Irán. Si bien el conflicto se agudizó en febrero de este año, cuando tropas estadounidenses e israelíes hicieron ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes, que poseen uno de los arsenales más grandes del mundo, los ciudadanos de ese país tienen prohibido el ingreso a Estados Unidos desde 2017.
Ese año, por medio de la Proclamación Presidencial 9645, en la que utilizaron como argumento base la seguridad nacional, el gobierno de Donald Trump —era su primer mandato— prohibió el ingreso de cualquier ciudadano de Irán a su país. También impuso restricciones a personas de Chad, Libia, Corea del Norte, Siria, Venezuela, Yemen y Somalia, porque las consideraba un peligro para la seguridad nacional.
Desde entonces hubo crisis. No obstante, en la antesala del Mundial 2026 se agravó. Tanto que, en marzo pasado, cuando se jugaban las fechas FIFA, la Federación Iraní anunció que no participaría en el torneo. ¿El motivo? Quiso el destino, en el sorteo que se realizó el 5 de diciembre de 2025 en Washington, que a Irán le tocara jugar en el Grupo G, donde están Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, y que tuviera que disputar todos sus partidos en territorio estadounidense.
El primer duelo, programado para el 16 de junio, será ante Nueva Zelanda en Inglewood, California. En esa misma ciudad enfrentará a Bélgica el 21 de junio, mientras que se verá las caras con Egipto en Seattle el 26.
Los iraníes, que en abril informaron que sí asistirían al Mundial después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mediara y hablara con Trump para que los recibieran, jugarán en la costa oeste de Estados Unidos. Sin embargo, por los problemas en la emisión de visados para muchos futbolistas, tuvieron que trasladar su campamento de concentración de Arizona a la ciudad mexicana de Tijuana, fronteriza con San Diego, California, urbes conectadas por el cruce de San Ysidro, el más concurrido del mundo: se estima que lo cruzan 100.000 personas cada día.
Los iraníes, que dicen que algunos miembros de su delegación, así como directivos de su federación de fútbol, no han recibido visa, también han denunciado que sus aficionados no han logrado comprar boletas para los partidos.
De acuerdo con el estatuto de la FIFA, cada país que participa en la Copa del Mundo tiene derecho a que sus hinchas compren el 8% de la boletería de sus encuentros en la fase de grupos. No obstante, la Federación Iraní denunció que, a pocos días de su debut contra Nueva Zelanda, les fueron retiradas las entradas que podían vender.
Era difícil que ciudadanos iraníes que vivieran fuera de Estados Unidos llegaran a los partidos: por las restricciones de accesibilidad, la aprobación de sus visas resultaba prácticamente imposible. No obstante, de acuerdo con datos de Share America, una página que promueve visitas a ese país, en suelo estadounidense se estima que viven entre 500.000 y un millón de personas de origen iraní, que podrían acompañar a su selección nacional en los partidos.
¿Por qué han hecho tantas críticas a la organización?
Desde que Donald Trump inició su segundo mandato en 2025, la política de control migratorio de Estados Unidos se ha endurecido. Eso ha afectado a varios equipos en el inicio de la Copa del Mundo.
El futbolista iraquí Armen Hussein, un atacante de 30 años que juega en el Al-Karma de la liga nacional de su país y es, además, el capitán de la selección de Iraq, fue retenido hace unos días durante siete horas en el aeropuerto de Chicago, mientras las autoridades migratorias le realizaban un interrogatorio exhaustivo.
Entre tanto, selecciones como las de Bélgica y Uzbekistán, entre otras, se han visto sometidas a requisas exhaustivas por parte de agentes de seguridad nacional, situación que ha generado fuertes críticas hacia Estados Unidos como organizador del evento que, en teoría, debería unir al mundo.
¿Por qué deportaron al “mejor árbitro” de África?
El árbitro africano Omar Abdulkadir Artan fue uno de los 52 árbitros elegidos por la FIFA para dirigir partidos del Mundial de Norteamérica. El hombre, nacido en Somalia, fue seleccionado por el ente rector del fútbol después de ser nombrado árbitro del año en 2025 por la Confederación Africana de Fútbol y de ser considerado uno de los mejores del mundo.
¿El técnico de Uzbekistán se quejó del trato en Estados Unidos?
El entrenador y exfutbolista italiano Fabio Cannavaro, técnico de Uzbekistán y campeón del mundo como jugador con la selección de su país en 2006, se mostró molesto con las autoridades norteamericanas el lunes pasado cuando, antes del inicio del partido amistoso entre el cuadro que dirige y Países Bajos, disputado en Nueva York —ganó el equipo europeo 2-1—, los miembros de seguridad del escenario deportivo requisaron de manera exhaustiva tanto a él como a los futbolistas de su equipo.
En las imágenes de televisión, que se difundieron por todo el mundo, se ve cómo les hicieron dejar sus maletas en el suelo para que un perro las oliera y cómo, a algunos futbolistas, les pidieron sacar todo lo que tenían en los bolsillos para poder ingresar. En declaraciones posteriores al encuentro, el entrenador manifestó que le dijeron que eran las reglas que debían cumplir. No obstante, denunció que solo las pusieron en práctica con ellos.