La desilusión y frustración que vivió el pueblo ecuatoriano tras la derrota ante México del pasado martes 30 de junio se vio reflejada en las emociones de tristeza y el llanto de Moisés Caicedo, uno de los jugadores que estaba llamado a ser uno de los referentes del seleccionado amarillo tras jugar más de cinco años en el fútbol del más alto nivel. Moi, de presente en el Chelsea, estuvo lejos de cumplir las expectativas en esta Copa Mundial de la FIFA Norteamérica 2026.
Al escuchar el pitazo final del árbitro esloveno Slavko Vincic, Caicedo no tuvo otra que romperse en lágrimas y agachar la cabeza tras la decepcionante presentación del equipo dirigido por Sebastián Beccacece. Si bien México fue superior en cuanto a intensidad, eficacia e ímpetu, Ecuador tenía las herramientas necesarias para, mínimo, conseguir un alargue; por ello el sabor es más agrio de lo normal.
Para consolar y guiar en ese momento difícil al joven capitán de los ecuatorianos, se arrimaron dos jugadores de experiencia: el arquero Hernán Galíndez y el excapitán, el delantero Enner Valencia. Moisés supo lo que es perder dos mundiales de forma consecutiva, quizá, en una ronda donde no se lo esperaban; allí aparece el manejo de grupo de los dos veteranos.
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