Para la Selección Colombia, la Copa Mundial de la FIFA en el siglo XXI es sinónimo de jugar contra selecciones africanas. En 3 ediciones a las que clasificó desde 1998, enfrentó a 3 equipos de este continente, a los cuales venció en fase de grupos; empero, el historial dicta que el combinado cafetero cayó en una sola ocasión contra estos equipos y fue en los octavos de final de Italia 90 frente a Camerún.
Justamente, el partido contra los Leones Indomables fue el primer compromiso del cuadro cafetero en un “mata-mata” mundialista. En ese partido disputado en la ciudad de Bolonia (Italia), Colombia mostró su peor cara del torneo tras conseguir el histórico empate 1-1 frente a Alemania en la fase de grupos. El partido finalizó 0-0 en los 90 minutos, pero se definió en el tiempo extra con un doblete del mítico delantero Roger Milla. El gol de Bernardo Redín no alcanzó y los cafeteros cayeron 2-1.
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Ocho años después, la tricolor volvía a tener enfrente a un africano, esta vez, era Túnez. País que, si bien se ubica en África, tiene jugadores de otro biotipo, ya que allí predomina la raza persa-árabe más que la afrodescendiente. Colombia, que llegó a este partido ya eliminada, le ganó 1-0 a las Águilas de Cartago con gol de Leider Preciado.
Después de 16 años y de la mano de José Néstor Pékerman, Colombia volvió a una cita mundialista en Brasil 2014, donde tuvo que enfrentarse en la segunda fecha de la primera fase a Costa de Marfil. Los elefantes contaban con su generación dorada, un equipo liderado por Didier Drogba y Gervinho, pero que no pudo ser superior a los criollos que se impusieron 2-1 con goles de James Rodríguez y Juan Fernando Quintero.
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