Le ha entregado su alma a Dios y su obra política a la Historia el presidente Belisario Betancur, uno de los grandes estadistas colombianos del siglo XX. Antioqueño hasta los tuétanos, paisa de ruana y carriel, amigo del aguardiente, los bambucos y los fríjoles, bohemio y poeta, el destino lo llevó a enfrentar las crisis más graves que ha vivido el país después del horror del “Nueve de abril”, como lo fueron, sin duda, la toma del Palacio de Justicia por el M-19, aliado para ese efecto con los narcotraficantes, la avalancha de Armero y el asesinato vil del doctor Rodrigo Lara Bonilla, episodio con el cual el Cartel de Medellín le declaró la guerra a la sociedad y al Estado colombianos.
Si tuviera que definir en una frase el rasgo más destacado...