Pico y Placa Medellín
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Un reformador no tiene por qué saberlo todo. Basta con que sepa a dónde quiere llegar. Pero si quiere tener éxito, ha de saber también cómo ampliar el número de sus seguidores. También es cierto lo que sabe cualquier navegante con algo de experiencia: tan importante es tener claro el puerto de llegada como conocer los cambios caprichosos de los vientos. En el caso del Papa Francisco no creo que llamarlo reformador haga justicia a sus desvelos. Creo que el Papa argentino, por la naturaleza del oficio que desempeña, es mucho más que un reformador.
Un reformador es alguien que quiere realizar cambios, y por eso lo más importante, para él, es saber a dónde quiere llegar. Seamos sinceros: eso de realizar cambios en la Iglesia suena bien, sin duda. Pero... ¿hacia dónde? ¿Puede un Papa, por más poder que tenga, elegir a su antojo la meta a la que haya de dirigir la nave de la Iglesia? En cualquier viaje, pero sobre todo cuando las condiciones se muestran adversas, resulta prudente y necesario parar...