En la más famosa entrevista que dio para la prensa, Marilyn Monroe hizo trastabillar a Truman Capote. Al final del diálogo deslizó una pregunta sencilla: “Si alguna vez te preguntaran cómo era yo, cómo era, en realidad Marilyn Monroe, ¿cómo contestarías esa pregunta?”. De un plumazo de terciopelo, cambió los roles: dejo de estar en el foco de las miradas para convertirse en quien formula las preguntas sobre ella. Capote –que publicó el texto años después de la muerte de la actriz– se quiebra y le contesta: “Diría que eres una hermosa criatura”. En efecto, eso fue Monroe: una encarnación de la belleza que murió hace sesenta años por una sobredosis de calmantes.
La industria del entretenimiento –tras hacerla una mina de oro en sus 36 años de vida– todavía se lucra con la figura y el nombre de la rubia de antología. Este año, por ejemplo, la plataforma Netflix tiene en su catálogo dos piezas audiovisuales sobre ella. En El misterio de Marilyn Monroe: Las cintas inéditas relata la transformación de la pueblerina Norma Jean Baker en la mujer más deseada por todos a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Además, registra las posibles inconsistencias del relato oficial del fallecimiento de la diva. La película Blonde –protagonizada por Ana de Armas– se estrenará el 23 de septiembre.
En las listas de las celebridades fallecidas más rentables, Monroe ocupa un lugar destacado. En 2019, sus herederos recibieron 13 millones de dólares por el uso de su imagen con fines comerciales. Solo fue superada por muertos más recientes: John Lennon, Michael Jackson, Bob Marley y Elvis Presley. Otra cifra sirve para dar una idea de su impacto: en 190 millones de dólares se vendió Shot Sage Blue Marilyn, el cuadro que de ella hizo el pionero del arte pop, Andy Warhol.
La vida de Monroe fue una mezcla excéntrica de glamour y de abismos. En su momento protagonizó escenas que se conservan en las retinas de los cinéfilos, siendo la muestra más clamorosa el fragmento de La comezón del séptimo piso, de Billy Wilder, en el un respiradero del tren eleva las faldas de Marilyn. Sin embargo, también estuvo en el ojo público por sus continuos romances con hombres mayores y poderosos y por su adicción a los barbitúricos.
Monroe fue violada a los 9 años, saltó a la fama por las películas Niágara y Los caballeros las prefieren rubias. Se casó con Joe DiMaggio, uno de los mitos de los New York Yankees, y con Arthur Miller, uno de los emblemas del teatro norteamericano del siglo XX. Fue la amante de John F. Kennedy y de Bobby, su hermano. En el cumpleaños del primero, Marilyn exhibió todos sus encantos en una presentación que fue el inicio de su ocaso.
El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal –uno de los líderes de la revolución sandinista–- escribió un largo poema sobre ella. Un verso sintetiza su vida: “Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes”.