x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

De aviador a marino

Álvaro Jaramillo Berrocal pasa de los jets a regocijarse en los mares en su Koala.

  • De aviador a marino
13 de febrero de 2015
bookmark

Quiero ser piloto”, le dijo hace un mes Ricardo a su papá, el capitán Álvaro Jaramillo Berrocal, justo en el momento en que este último se pensionaba, luego de 18.000 horas de vuelo en Avianca. Los genes tiran: en esa misma aerolínea su otro hijo, Daniel, ya suma 6.000 horas, que se añaden a las 32.000 de su abuelo, Álvaro Jaramillo de Villa.

Más que tradición es un designio. A sus seis años, Jaramillo de Villa vio aterrizar en el Campo de Aviación Las Playas (hoy Olaya Herrera) una cuadrilla de pilotos americanos. “Yo quiero ser como uno de esos señores”, le manifestó el infante a su abuelo, Bernardo Jaramillo. El sueño lo cumplió, al ingresar en 1947 a Avianca, y en su currículum está que cruzó el Atlántico en un DC-4; una lesión de meniscos que le quitó el placer de traer al papa Pablo VI a Colombia, pero también la fortuna de retornar a Colombia a un feliz Gabriel García Márquez con su Premio Nobel de Literatura.

Casado, con dos hijos y graduado como administrador, a Álvaro Jaramillo Berrocal le entró el ansia de volar. Así se lo dijo a su papá, quien trató de persuadirlo por los sacrificios que, para la familia, significaba estar varios días por fuera. De nada valió. A sus 30 años fue el más viejo del curso, pero alentado por la pasión que había desarrollado al volar al lado de su padre.

Vaya similitud: Daniel era publicista cuando decidió volverse aviador, y Ricardo quiere pasar hoy del diseño gráfico a las aeronaves.

¿Sintió miedo al volar solo por primera vez? “No”, responde Jaramillo Berrocal. “Era más la emoción al manejar ese Cesna 150”. En los años siguientes su responsabilidad sería mayor. De hecho, su último vuelo lo hizo en un Airbus 330 de 250 sillas. El primer día como pensionado sintió variadas emociones. Nostalgia, por dejar de hacer algo que le gusta, pero a la vez un alivio al no tener que cumplir horarios e itinerarios. Al final, es más fuerte su satisfacción “por haber hecho lo que quise”.

Atrás quedaron sustos y aterrizajes de emergencia, porque también los tuvo. Ahora, con su compañera de toda la vida, María Cecilia Sierra Piedrahíta, y con la complicidad celestial, está en el plan de pasar los próximos 30 años dedicado al campo. Lo espera una casa campestre, con nueve gallinas, tres ovejos, cuatro perros y muchos árboles.

Pero la aventura continúa. De surcar los aires, a 41.000 pies de altura, el excapitán de la aerolínea Avianca pasará a navegar los mares en su velero holandés Koala, un sueño que tiene pendiente desde que era pequeño. Por lo pronto, sus recorridos son por las costas colombianas. En la mira tiene algo más ambicioso: cruzar el Pacífico, a vela, y llegar hasta Indonesia. Cuando eso pase, el comandante Álvaro Jaramillo Berrocal se “graduará” de marino.

El empleo que buscas
está a un clic

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD