La atleta Natalia Linares es apasionada por su deporte. Sus buenos resultados en el ciclo de preparación, en el que ganó todo lo que disputó, la tenían ilusionada con un gran debut en Juegos Olímpicos, pero no fue así, no alcanzó la clasificación a la final del salto largo y eso la devastó.
Ella, que es una de las nuevas joyas del atletismo nacional, venía de ganar medallas de plata en los Juegos Sudamericanos de Asunción y en el Campeonato Mundial de Atletismo Sub-20 de Cali en 2022, oro en Juegos Bolivarianos del mismo año estableciendo un nuevo récord nacional (U23 y U20) con 6,79 metros; oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2023 con su mejor marca personal de 6,86 metros y oro en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, saltando 6,66 metros.
De ahí su ilusión de hacer un gran papel en París, se sentía segura y confiada en estar en el nivel para regresar a casa con una medalla. Pero no pudo y el dolor y la frustración se apoderó de ella.
Al salir de la pista no paró de llorar, y de repetir lo triste y frustrada que se sentía; hasta alcanzó a pensar en retirarse. “Quiero a mi mamá, necesito que me abrace, ella no pudo estar acá y ahora la necesito”, fueron las primeras palabras de la atleta que estaba inconsolable.
Luego, un poco más calmada, atendió a la prensa y habló de las fallas que la llevaron a no cumplir su sueño. “Mucho dolor, mucho llanto, y muchas sensaciones para seguir mejorando. Me han dicho que soy joven, que tengo solo 21 años, pero nosotros los atletas somos duros con nosotros mismos. Quería estar en la final y en el podio, lamentablemente hoy no se pudo, pero no dejaré de soñar”.
En medio de su desahogo, Natalia contó que justo al dar el último salto se dijo así misma: ‘me voy a retirar’, pero su entrenador le dio una palmadita en la espalda y le susurró, “esto acá no se acaba”.
De inmediato, Linares reflexionó: “confieso que se hizo un buen trabajo, pero fallé y me duele porque las marcas estaban fáciles. Y aunque no me justifico, la campeona mundial tampoco clasificó, solo avanzó la favorita Tara Davis y seguro ella se quedará con el oro”.
Al precisar sobre las fallas técnicas que tuvo, Natalia reseñó que después del primer salto, que era el clave, pisó el borde de la tabla y se le fue el pie. “Ya con esa falta me desestabilicé, porque ese era el salto de clasificación. Por eso ya en el segundo me aceleré por las ganas de clasificar y en el tercero la idea era correr más rápido, y no pude. En la técnica me faltó un poco de elevación, así que ahora toca seguir trabajando y superar la marca personal. Espero una competencia rápido, para no terminar el año así, quiero sacarme esta espinita”.
Sobre esa presión y esa sensación que tenía en el tercer salto, Natalia lo comparó como “cuando estás jugando un partido de fútbol, vas ganando y faltando un minuto te empatan el partido”.
“En el segundo salto hice 6.40 y mi técnico me dijo, ‘listo el tercero es tu momento para hacer la marca’, pero no, el pie se me corrió”.
De nuevo, con algo de llanto, Natalia relató que “el proceso de llegar a Juegos Olímpicos es muy bonito, muy sacrificado, muy duro, es estar mucho tiempo lejos de casa, mucho tiempo sin mi mamá. Veníamos haciendo un trabajo fuerte, sobre todo estos últimos tres meses donde se duplicó la labor con el péndulo, bajando de peso, y por eso me duele este resultado”.
Al hablar de las enseñanzas que le dejó la derrota, la vallenata argumentó que “con este dolor la enseñanza es que si hice 100 abdominales para estos Juegos, ahora tengo que hacer mil, esforzarme un poco más, mejorar, porque me siento muy triste, pues mi idea era un 6,83 para estar en esa final”.
“Yo sé que cuando salga Martín (Suárez-entrenador) me va a estar esperando y me duele verlo, también me duele enfrentar a mi mamá, hablamos ayer, teníamos la ilusión y todos madrugaron para verme y me duele no poderles dar esa alegría, yo les agradezco porque me han dado todo y devolverme a Colombia y al sitio de entrenamiento va a ser duro porque quería llegar con una medalla y no va a ser así”, analizó.
Finalmente, sostuvo que vio varias banderas de Colombia, con gente gritando mi nombre. “Acá somos pocos, pero les agradezco, esta es una caída muy dura, pero espero ponerme en firme y seguir adelante”.