El 6 de diciembre de 2008 fue la última pelea de Óscar de la Hoya en un ring. Lo hizo contra uno de los íconos actuales del boxeo mundial, el filipino Emmanuel Dapidran Pacquiao. Los jueces lo daban perdedor por paliza, pues no había ganado ni un asalto. La superioridad de Pac-Man fue tanta que, tras el tañido de la campana, decidió no salir para el noveno round del pleito cumplido en el MGM Grand Arena Garden de Las Vegas.
De la Hoya pondría así final a una pródiga carrera que había empezado en 1992 y que lo llevó a disputar 45 peleas profesionales (39 victorias con 30 nocauts y 6 derrotas) y a coronarse 10 veces campeón mundial en seis categorías (superpluma -130 libras-, ligero -135-, superligero -140-, wélter -148-, superwélter -154-, y mediano...