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Ingrit, la caucana que con sus golpes toca la gloria

  • La boxeadora caucana competirá en la categoría de los 51 kilogramos en las justas de Río-2016. FOTO Colprensa
    La boxeadora caucana competirá en la categoría de los 51 kilogramos en las justas de Río-2016. FOTO Colprensa
24 de julio de 2016
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Cuando cumplió 15 años no pidió un vestido color pastel para una gran fiesta, su sueño era tener los mejores guantes para vivir su pasión de niña: esquivar golpes y pegar en el momento indicado. Practicar la disciplina para la que recibió el mayor talento de su vida: el pugilismo.

La Liga de Boxeo del Valle del Cauca le abrió las puertas a Ingrit Lorena Valencia, una pequeña niña, sin mucha fuerza, pero con una habilidad única para golpear y salir del área de contacto de rival, cumpliendo así con el arte de uno de los deportes más rudos del mundo, pero al que ella quería dedicarse, pese a que en esa época el boxeo femenino aficionado en Colombia era una utopía, no existía.

Sin embargo, la nacida en el municipio de Morales, en el Cauca, que llegó a Cali a los 13 años de edad, soñó con abrirse un camino en la disciplina de las narices chatas y lo logró.

“Desde niña he sido muy independiente, he tomado mis propias decisiones, y mi mamá me apoyó bastante, me dijo que si me gustaba que lo hiciera, aunque después me dijo que el deporte era muy brusco. Pero no le hice caso y seguí entrenando”, reconoce Ingrit.

No obstante, un par de años después de iniciar sus entrenamientos, recibió un gran regalo: su primer bebé, que la puso a pensar en continuar o abandonar los cuadriláteros. “Decidí no boxear más por mi hijo”.

En 2006 nació Jhojan Estiven, el niño que la llevó a abandonar los entrenamientos por dos años, ya que su pasión por el deporte la hizo retornar.

“Las ganas de salir adelante y saber que muchos deportistas han progresado y se han destacado me hicieron regresar, pese a que en esos días no pasaba nada con el boxeo femenino aficionado, no había nada”.

Y así era, esta disciplina seguía siendo una quimera, una fantasía que no tenía futuro para las damas, pero era lo que apasionaba a Ingrit, con lo que soñaba dar el mejor futuro a su bebé y, aunque no había muchas esperanzas, su talento la llevó a abrir un camino que hoy ya es una realidad.

En 2010, Ingrit se encontró con otro soñador, el profesor Raúl Ortiz, quien organizó el primer Campeonato Nacional en Ibagué, donde la deportista se coronó campeona y se ganó, a pulso, un cupo para representar a Colombia en los Juegos Suramericanos de ese año en Medellín.

“Fue mi primer evento internacional, con cero de experiencia, pero gané bronce”. Desde ese momento no ha parado de entrenar. Su buen trabajo le permitió tener un gran ciclo olímpico rumbo a Río-2016.

Luego de la competencia en Medellín, esta mujer ganó plata en los Juegos Panamericanos de Guadalajara-2011; plata en los Bolivarianos de Trujillo-2013; oro en los Suramericanos de Santiago-2014, oro en Centroamericanos y del Caribe en Veracruz-2014, bronce en Panamericanos de Toronto-2015 y plata en el Preolímpico, resultado con el que se clasificó a los Juegos de Río 2016.

Ahora, la pionera del boxeo en Colombia, espera ajustar más golpes triunfales en la ciudad brasileña, pues no solo quiere darle alegrías al país y a sus seres queridos sino servir de ejemplo para que aquellos jóvenes soñadores no dejen de luchar por sus ideales, por muy difíciles que sean.

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