Muchas veces, cuenta Francisco Mosquera, ha soñado con estar en un podio reclamando una medalla. De oro, por supuesto. Y lo ha hecho en múltiples torneos internacionales, incluso en mundiales, como sucedió en Toronto-2015, cuando alcanzó la presea de plata; sin embargo, uno de esos sueños ha estado pendiente en los últimos cuatro años: los Juegos Olímpicos.
Y justo, en el que iba a tener una primera participación, que se antojaba majestuosa, por los registros con los que llegaba a competir en Río de Janeiro, se vio frustrada, de la noche a la mañana, tras la lesión que sufrió en su rodilla izquierda que lo apartó del equipo, aplazando, mínimo, otros cuatro años ese sueño.
“Solo Dios sabe cómo hace sus cosas; estoy firme en Dios, sé que esto que me ocurrió es un pare en mi carrera”, expresó el haltero oriundo de Apartadó, donde su familia sufre, quizás más que él, no solo por la mala suerte del joven pesista, de 24 años, sino por la delicada lesión que lo obligaría a pasar por el quirófano.
Ayer, en la tarde, mientras descendía del avión que lo trasladó de Río a Bogotá y luego a Cali, Mosquera reafirmó su pensamiento de optimismo pese al drama que sufre, intentando consolar a familiares, compañeros y amigos que no se han cansado de lamentar el insuceso y de brindarle ánimos a través de las redes sociales.
“Ya estoy en Colombia de regreso, ha sido duro aceptar que no voy a competir pero son cosas que suceden. Es una pequeña lesión en la rodilla que me lo impide por ahora”, dijo en diálogo con este diario.
“Fue difícil porque me sentía muy bien, así son las cosas. Ahora me prepararé con más ganas para el Mundial del año próximo, para mejorar mis marcas y empezar el ciclo olímpico”.
Pacho, por marcas (140-175-315 que había logrado en Toronto o 135-170-305 del Campeonato Panamericano este año) y por ranquin mundial (segundo detrás del chino Lijun Chen -333-) emergía como candidato para discutir el oro de los 62 kilogramos, incluso por encima del medallista olímpico Óscar Figueroa.
“Me siento bien y tranquilo, hay Pacho para rato, lo saben los amigos y quienes conocen de mi proceso. Me siento bien pese a la situación”.
Lo delicado de la lesión le impidió a Mosquera permanecer en Río, al lado del equipo nacional. En Cali emprenderá, este mismo fin de semana, el trabajo de recuperación, no sin antes asistir a nuevos chequeos, el lunes, para determinar, si va a cirugía.
“Quiero estar, lo más pronto posible en la competencia para seguirles dando satisfacciones”, auguró, aunque los galenos hablan de un proceso de seis meses alejado de las tarimas. La lesión consistió en la ruptura parcial del tendón patelar de la rodilla izquierda.
“Solo Dios sabe cómo hace sus cosas”, reitera Mosquera, la más lamentable de las bajas del equipo colombiano, pues a diferencia de muchos, tenía todo para coronar unos grandes Juegos Olímpicos, los primeros para él. Ahora, emprenderá, con optimismo y respaldo el camino hacia las justas de Tokio-2020 .
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