Cuando pisa el escenario, ella danza a sus anchas. Vibra con la música y con las coreografías del grupo All Stars de Envigado, al sentirse rodeada de admiración y capacidad.
Daniela Montoya Palacio es una joven de 16 años, habitante del barrio San Rafael y estudiante del Colegio Comercial (grado once). Tiene el cabello largo y abundante, piel blanca y mirada serena y segura.
Esta envigadeña sobresale entre las porristas por el derroche de energía en los entrenamientos y las competencias oficiales. Su entrenadora y demás integrantes del grupo la ven como una líder, un ejemplo de superación y pasión por lo que hace.
Por causa de una malformación genética, Daniela no tiene la mano ni el antebrazo izquierdos, pero esto no ha sido impedimento para convertirse en una de las mejores en su especialidad: el pom pom.
“Las compañeras me admiran y me dan seguridad, aquí lo importante es cumplir y aportar. Bailo con todas por igual”, dice en tono pausado esta chica que ya cosechó triunfos nacionales con All Stars.
Estefanía López, porrista y creadora del club, describe a Daniela como una mujer “extrovertida y alegre”, aunque reconoce que cuando ve mucha gente en la tribuna se intimida.
Esa dificultad, sin embargo, la ha ido derrotando desde la vez que terminó una presentación llorando, “pero lo pudo lograr; solo fue un mal rato, porque de ahí en adelante se le nota más segura”.
Estefanía cuenta que cuando Daniela llegó al grupo las otras niñas se extrañaron. La misma entrenadora sentía inquietud, pues las presentaciones incluyen acrobacias en el piso que exigen la utilización de las manos. Pero todo fue un proceso que todas asimilaron con rapidez, ayudadas por las ganas y el empuje de Daniela.
Valentina Muñoz, de 14 años, estudiante de noveno en el Restrepo Molina, es otra apasionada por el baile. Tiene proyectos de ser médica y licenciada en danza, y destaca el entusiasmo de Daniela. “La admiro, es una tesa, excelente compañera, de las mejores”
La quinceañera Manuela Buriticá, quien cursa décimo en el Darío de Bedout y al igual que Valentina vive en La Sebastiana, confiesa que cuando Daniela llegó al club sintieron “un poco de miedo a que se lesionara” mientras le enseñaban los movimientos. Después se dieron cuenta de que era capaz.
Y es que la rubia no solo trajo talento a All Stars, sino liderazgo y tenacidad .
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