En esta charla exclusiva con EL COLOMBIANO, el goleador histórico del DIM, German Cano, habla de lo que significó convertirse en campeón y máximo artillero de la Copa Libertadores, además de otros aspectos de su vida, sus hijos y sus próximos objetivos. También de cuándo se podría dar su regreso al fútbol colombiano
¿Ya devolvió el trofeo de la Libertadores?, lo vimos durmiendo con él
“No y todavía no caigo, es un momento muy especial, muy lindo. Dejamos muchas cosas de lado y nos dedicamos a hacer un trabajo en conjunto que dio resultado, fueron muchísimas cosas que tuvimos que superar, pero valió la pena para estar donde hoy estamos y poder levantar la primera Libertadores para Fluminense. Todo lo que estoy atravesando es algo impresionante y muy lindo. Todavía estoy como en un sueño”.
Es un año que, además de es título de Libertadores, le trajo a su nueva hija...
“Es mi segundo hijo, Lionela. Realmente el año pasado y este han sido dos años muy buenos, por todo lo que viví, tanto a nivel deportivo como familiar, así que es un momento muy especial en mi carrera, único y que estoy disfrutando muchísimo, que hace todo más fácil en mi vida. Creo que supe aprovecharlo para hacer lo mejor dentro de la cancha”.
Usted lloró cuando levantó el trofeo, ¿qué se le pasaba por la mente en aquel momento?
“Sí, no lo podía creer se me cruzaban muchas cosas por la cabeza, la dedicación y lo que tuve que dejar de lado, sobre todo la familia que es el sostén y la fortaleza para poder aguantar muchas cosas. A partir de ahí hemos llegado hasta acá y cómo no emocionarse por todo lo que me sucede”.
¿Es cierto que usted estuvo a punto de tirar la toalla en algún momento de su carrera y ser zapatero como su padre?
“Sí, porque en el recorrido que tuve en mi carrera tuve que esforzarme mucho, trabajar, muchas cosas que tuve que sobrepasar, aprender, mirar siempre para adelante, superarme a mí mismo y no fue nada fácil. A eso le llamo insistir, persistir y nunca desistir, para mí eso va a quedar marcado en mi vida, porque nunca bajé los brazos más allá de las dificultades y que muchas veces tuve el deseo de dejar el fútbol porque no se daban las cosas, no tenía ni para el pasaje e ir a entrenar, porque mi familia no tenía dinero y la plata era para comer o para ir a entrenar. Tuve que pedir dinero prestado, pero hoy puedo decir que valió la pena, que mi carrera fue de menos a más y con 35 años la disfruto al máximo”.
¿Qué mensaje le deja esa situación?
“Que no solo en el fútbol sino en la vida siempre hay que levantarse cada que te caes, porque más allá del fútbol la vida sigue y hay que luchar por la familia. Vale la pena hacer lo que a uno le gusta, esforzarse y mirar siempre para adelante”.
Cuando usted llegó por primera vez al Medellín, en su primera práctica recibió el balón, se volteó y le pegó al palo. Así empezó su historia con el Rojo y se volvió su goleador histórico...
“Fue hermoso, momento único, especial. Llegué con mucha ilusión, el DIM fue a buscarme y acepté sin dudas, sabía el desafío que tenía al vestir esa camiseta, también que iba a hacer historia. Desde el primer momento me sentí como en casa, me abrieron las puertas y los brazos con un cariño tan especial que es difícil poder explicarlo con palabras. Eso a uno lo marca y le genera agradecimiento. Tuve la suerte de encontrar gente muy buena que me ha apoyado y me ha dado su cariño, me siento afortunado por el cariño de toda Colombia”.
Los hinchas del Medellín celebraron ese título suyo como propio...
“Recibí muchos mensajes de cariño, en las redes sociales he agradecido públicamente al pueblo colombiano por ese cariño y esa fuerza que me hicieron, la verdad se sintió y estoy completamente agradecido, es más, hay una persona acá de Medellín que me ayuda con mis hijos y me dice sobre la fuerza que todo el mundo me hizo allá para levantar la Copa”.
Los nombres de sus hijos empiezan con la letra “L” y usted siempre la simboliza cuando festeja un gol...
“Son las iniciales de mis hijos, Lorenzo y Lionela. Es algo muy significativo para mí. Lorenzo nació en Medellín en 2018 y tuve la suerte de tener a mi segunda hija, que nació acá en Brasil y la verdad que estoy muy feliz y contento de poder dedicarles cada gol a ellos que son todo para mí”.
¿Ya su hijo Lorenzo le cogió gusto al fútbol?
“Sí, ama el fútbol. Acá lo llevo a una escuelita de fútbol cuando termina clases, porque todo el día quiere estar con una pelota y no para. Espero que se pueda educar a través del fútbol. Él me había pedido la pelota de la final y se la traje de recuerdo. Lo más importante es que sea feliz y que me haya visto a mí levantar la Copa y estar a mi lado va a quedar siempre marcado en nuestros corazones”.
¿Qué sigue para usted tras ganar la Libertadores?
“Una buena presentación en el Mundial de Clubes en el que jugaremos la semifinal el 18 de diciembre contra el equipo de Benzemá y, si Dios quiere y ganamos, podemos jugar la final contra el Manchester City. Ese es el objetivo a corto plazo, son dos rivales muy difíciles pero estamos preparados”.
Mientras los demás lo piden a gritos para que Scaloni lo convoque a la Selección Argentina, usted es el más aterrizado al respecto...
“Estoy sorprendido porque mis compañeros hablan por mí para que me citen a la selección y por eso voy a estar eternamente agradecido con ellos. Ven el día a día y cómo trabajo, es un premio al esfuerzo, pero esa decisión no está en mis manos, lo que tenga que ser será y si no me llamaron es por algo, pero es un tema que no me corresponde poder elegir, solo debo respetar”.
¿Cuándo se va a dar su regreso al Independiente Medellín?
“Voy a estar en la fiesta de los 110 años del club, estoy muy contento de reencontrame con la gente y abrazarla, será una noche muy especial y seguramente más adelante volveré, pero todavía no es el momento, porque quiero seguir compitiendo acá, tengo dos años más de contrato, pero siempre está en mis planes poder terminar allá”.
¿Hasta qué edad quiere seguir jugando?
“Acá tenemos jugadores con 43 y 40 años, como Fabio el portero y Felipe Melo, ambos están muy bien físicamente, yo he jugado con compañeros de 39 también y la verdad es que me siento bien y pleno y sé que puede llegar hasta esa edad jugando a un alto nivel. Espero poder volver al Medellín, competir y si Dios quiere ganar una Libertadores con el equipo que amo”.
En Colombia se extrañan goleadores como usted, pero ya dijo que acá únicamente juega en el DIM y rechazó ofertas que le hicieron Junior y Nacional en su momento...
“Sí, Medellín es el equipo que amo, al que quiero, con el que me identifico. Mi familia ama Colombia y a Medellín y si vuelvo obviamente que será al DIM y si no se da le haré mucha fuerza, pero siempre tengo en mis planes poder regresar y retirarme ahí”.
¿Retomó también el golf?
“Sí, me hice amigo de algunos brasileños que juegan al golf y me invitan. Ese deporte es como mi polo a tierra y siempre que tengo un tiempito lo practico”.
¿Cómo analiza lo que hacen Colombia y Argentina en las Eliminatorias?
“Los veo muy bien, cada día están mejor, lo hacen bien, con grandes jugadores, son equipos muy buenos y los jugadores que están llegando al proceso cumplen. Los veo bien a ambos”.
En Brasil también están pidiendo su nacionalización...
“Acá hay brasileños que me quieren mucho, pero mi corazón es argentino. El técnico Fernando Diniz, quien me dirige en Fluminense, es el entrenador interino de Brasil y me ha dicho que por qué no nací acá y me causa gracia. Son cosas que uno no tiene el control para elegir, pero a Brasil no iría por respeto con Argentina”.
¿Cómo ha disfrutado estos días en familia tras la obtención de la Copa?
“Muy bien, muy lindo. Todavía mi familia no cree lo que vivimos, ver que la Libertadores es nuestra, poder levantarla. Con el tiempo nos daremos cuenta de lo que logramos”.
Usted es un rompe récords ¿cómo toma eso?
“Lo he tomado bien y tranquilo, uno se cuida, se dedica y se entrena para dar resultados dentro de la cancha. Me cuido muy bien, tengo una cocinera que viene todos los días a prepararme una comida especial para alimentarme bien, descansar, jugar cada 3 o 4 días. El club también me da todas las herramientas para que yo pueda llegar bien a cada partido y eso es fundamental para rendir al más alto nivel”.
Así ha sido la carrera de Germán Cano en el fútbol
Se fue de Argentina en el 2011 cuando le pidió permiso a Lanús para jugar en Chacarita. Jugó hasta que echaron al técnico que lo había llevado. Se fue a Colón de Santa Fe, pero los domingos veía los partidos desde la tribuna. Entonces, le pidió al presidente Nicolás Russo que le diera el pase, que lo dejara libre, que quería volver a empezar lejos de su país.
Tenía 22 años y llegó al Pereira, sabía que era su última oportunidad de hacerse un nombre en este deporte. Si no le iba bien, no le queda otra que trabajar en la zapatería de su padre.
Logró ser el goleador de la segunda división y ahí se le abrió el arco. Tuvo un breve paso por el Nacional de Asunción, y volvió a la ruta del gol en el DIM, Pachuca, León, Vasco da Gama y Fluminense. Nunca lo llamaron de la Selección Argentina, pero Germán Cano, el delantero que el fútbol argentino rechazó, le dio una gran alegría a millones de brasileños.