El Junior es más que un equipo de fútbol para los barranquilleros. También es un rasgo de identidad para los habitantes de la arenosa, algo que les da un sentido de pertenencia e incluso –muchas veces– una razón para vivir.
¿Por qué?, porque desde que se creó, en 1924, ha sido un símbolo de la Costa Caribe colombiana y algo que les ha servido como caballito de batalla para romper la fractura histórica que han tenido con el interior del país y dignificarse. Eso, por lo menos, fue lo que alguna vez escribió el reconocido periodista barranquillero Alvaro Cepeda Samudio.
El cuadro tiburón también es, como se ha podido ver en los últimos años, un mecanismo que utilizan los políticos para obtener réditos, lograr sus intereses. La razón es obvia: la familia Char, que es la más poderosa de la ciudad, es la propietaria del equipo. Por eso en muchos corrillos de la arenosa se dice, medio en serio, medio en broma, que si al Junior le va bien al clan político también y, por lo tanto, a los barranquilleros.
Tal vez por lo que representa el equipo en la idiosincrasia de la ciudad fue que, después de haber ganado la final de la Liga Betply 2023-2 frente al DIM en el estadio Atanasio Girardot de Medellín por penaltis, el alcalde saliente Jaime Pumarejo, declaró el 14 de diciembre como día cívico.
Lo hizo por medio del Decreto 0276 de 2023, en el cual expresó, palabras más, palabras menos, que debido a la importancia que el cuadro dirigido por Arturo Reyes tiene en la ciudad, se dio el día “libre” a los funcionarios públicos para que asistan al recibimiento que les van a hacer, en compañía de una de las empresas más importantes de la zona, en la ventana del mundo.
“Mañana en la ‘Ventana de Campeones’ en conjunto con Tecnoglass, vamos a recibir al Junior por todo lo alto. En ese símbolo el Junior va a festejar por lo alto la décima estrella”, trinó en su cuenta de X el mandatario de la capital del Atlántico.
La fiesta en Barranquilla
En todos los barrios de la ciudad se vieron aficionados celebrando. La Arenosa, en medio del calor soportable de la noche, empezó a vivir el carnaval desde diciembre. Por lo menos así se vio en la transmisión que hicieron en vivo los noticieros.
Para efectos de que la celebración se realizara en paz, la Policía de Barranquilla destinó más de 700 oficiales para garantizar que el orden público se mantuviera en la noche del miércoles.
Los futbolistas del Junior viajaron en la madrugada de este jueves desde Medellín a Barranquilla para vivir, como dijo el entrenador Reyes en la rueda de prensa posterior al encuentro, la fiesta de la décima estrella con su gente, que los espera con los brazos abiertos.
A las 3:30 de la mañana aterrizaron en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, que queda en los límites entre Soledad y Malambo, al sur de Barranquilla. Hicieron un recorrido en carro de bomberos por toda la ciudad hasta llegar al hotel de concentración, ubicado al norte de la capital de la Atlántico.