Pico y Placa Medellín
viernes
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En las calles de Ibagué se festejó ayer durante todo el día la segunda estrella del Tolima, la gesta más grande en sus 63 años de historia.
El título del Tolima ante Nacional interrumpió el dominio de los últimos años en el fútbol colombiano de los equipos poderosos.
El festejo en la capital tolimense, con carro de bomberos y miles de personas agolpadas en las calles, tras una sequía de casi 15 años, fue un bonito marco en medio de las repetidas celebraciones de conjuntos como Independiente Santa Fe y Nacional.
La hazaña, porque eso fue lo que hicieron los jugadores de Alberto Gamero en Medellín, dejó un par de curiosas casualidades y algunas enseñanzas para la posteridad de cómo asumir una final, cómo gestionarla desde el liderazgo del entrenador y la disposición de los jugadores. A continuación algunas de estas.
En 2003, Tolima llegó a la final tras un luchado semestre para disputar el título ante el otro equipo verde de Colombia: el Deportivo Cali, que había cabalgado con solvencia la fase todos contra todos y los cuadrangulares.
En la reclasificación los “azucareros” le llevaban 9 puntos de ventaja a los “pijaos”, pero estos...