Sostenerse por más de dos décadas en la marcha atlética hace de Éider Arévalo un referente de esta modalidad, no solo en Colombia, sino en el ámbito internacional.
A sus 33 años de edad, el nacido en Bogotá y formado en el Huila es un ejemplo de inspiración en este deporte, en el que se coronó campeón mundial de los 20 kilómetros en Londres-2017.
Esa conquista, así como otros destacados resultados, entre ellos la marca nacional en 21 km que impuso recientemente en República Checa (1:23.59), le demuestran a Éider que todavía tiene “gasolina” en sus piernas para seguir marcando la diferencia ante los mejores de la especialidad.
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Este domingo, en la jornada final del Campeonato Panamericano de atletismo de mayores en Medellín, Arévalo tendrá la oportunidad de volver a exhibir su talento y nivel. Esto, tras pasar por momentos difíciles a causa de las lesiones, una de las cuales lo privó de competir en los Juegos Olímpicos de París-2024. En charla con EL COLOMBIANO, el marchista asegura que su camino deportivo está trazado para llegar a Los Ángeles-2028.
¿Cuál es el secreto para mantenerse en la élite y a ese nivel?
“Bueno, yo creo que lo principal ha sido siempre el sueño de ser campeón o medallista olímpico; ese es el motor que me mueve y que me tiene acá haciendo buenas marcas”.
Aunque ha tenido adversidades que no le han permitido estar a tope...
“Así es. He pasado por situaciones muy difíciles, como una pubalgia y fracturas de cadera y de clavícula... Pero gracias a Dios me he levantado y ahora volví fuerte, con la clara convicción de regresar a unos Juegos Olímpicos y traer una presea para Colombia. Esa es mi motivación. En París-2024 tenía la oportunidad de conseguirlo, pero meses antes, entrenando en Bogotá, me fracturé la cadera y aplacé ese sueño. El proceso continúa, al igual que las ganas de seguir adelante”.
Muy pocos muestran esa fuerza mental...
“Es que siento que sí puedo. Hay ganas, fuerza e ilusión, y por eso me mantengo aquí, firme. Mi familia ha estado conmigo en las buenas y en las malas. También he contado con el apoyo de amigos y del Centro de Ciencias del Deporte para recuperarme bien de esas lesiones, así como de Nuri Neira, quien me ayudó demasiado con los procesos de fisioterapia. He pasado por momentos duros, pero le doy gracias a Dios porque ya estoy bien de salud y puedo entrenar a tope”.
¿Qué siente al saber que es un referente de la marcha atlética del país?
“Vamos poco a poco, pero sí hace falta talento, jóvenes que sigan este proceso de la marcha. Sé que los que están siguen mi ejemplo. Cuando me veo con ellos, me expresan que siempre estudian mi técnica y se motivan más. Eso genera orgullo, pues otro de mis propósitos fue ser fuente de inspiración para los demás”.
¿Qué hace falta para que vuelvan a salir buenos marchistas?
“Hay gente, pero falta. Se necesita apoyo del Estado. En este Gobierno nos recortaron más del 70 % del presupuesto nacional y fue un golpe muy fuerte para el deporte. Han hecho recortes en todo sentido: tanto a los deportistas apoyados como para competencias y concentraciones. Se han visto perjudicados los procesos juveniles. Necesitamos ese apoyo si queremos tener preseas en los Olímpicos”.
¿Por qué dice que la ganancia de invertir en el deporte sería enorme?
“Principalmente porque no se trata solo de medallas. Los jóvenes que practican actividad física y siguen un sueño se alejan de las drogas y de las malas amistades. Tienen equilibrio mental, los alejamos de las redes sociales. Adquieren valores como la disciplina, el compañerismo, el liderazgo y la resiliencia... Todo eso lo logra uno con el deporte. Si siguen recortando el presupuesto, vamos a tener más drogadictos, más gente en las calles o en la delincuencia... Es decir, un país peor”.
¿Qué expectativas tiene para su prueba en el Panamericano?
“Claramente, ganar. Hacer una competencia con calma, pero progresiva”.
¿Cómo define usted la marcha atlética?
“Hacer arte con las piernas. Es pura pasión, para la cual se necesita fuerza mental para mantenerse en pie”.
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