Antes de comenzar el Giro de Italia el favoritismo recaía en el anfitrión Vincenzo Nibali, el esloveno Primoz Roglic, el británico Simon Yates, el colombiano Miguel Ángel López, el español Mikel Landa y el holandés Tom Dumoulin. Nadie tenía en su carpeta al ecuatoriano Richard Carapaz, quien llegó como gregario de Landa en el Movistar y finalizó en el primer lugar del podio, para convertirse en el segundo campeón latinoamericano de esta carrera, luego de lo hecho por Nairo Quintana en 2014.
El sucesor de la maglia rosa que alcanzó Chris Froome el año pasado, confesó el “sufrimiento” que vivió en los 17 km de la contrarreloj de ayer para mantener la diferencia. Su puesto 36 en la fracción, a 1.2 del ganador, el estadounidense Chad Haga, lo confirma (ver tabla de clasificaciones).
Finalmente su esfuerzo le dio frutos para superar a Nibali por 1.05 (subcampeón) y a Primoz por 2.30 (tercero), en una victoria que también celebra Colombia porque muchos de los pedalazos durante el proceso de formación de Carapaz fueron en su territorio (ver perfil, abajo).
Balance nacional
El ciclismo colombiano salvó su actuación con el título de los jóvenes, por segundo año consecutivo, de Miguel Ángel López (Astana), séptimo en la general a 7:26 de Carapaz. En 2018 había sido tercero, pero este año la imprudencia de un aficionado que lo hizo caer de su bicicleta el sábado cuando estaba en su mejor día, le impidió una mejor figuración.
Según AFP, López es uno de los cuatro corredores de la historia del Giro en repetir como mejor joven desde que se instauró esta clasificación en 1976. Los demás fueron los rusos Vladimir Pulnikov y Pavel Tonkov y al luxemburgués Bob Jungels. Otros nacionales que han ganado esta clasificación allí: Rigoberto Urán (2012), Carlos Betancur (2013) y Nairo Quintana (2014).
En el Giro que finalizó ayer, Colombia ganó etapas con Fernando Gaviria, la tercera por descalificación al italiano Elia Viviani, y Esteban Chaves, la 19.
De los 7 escarabajos participantes, 5 cumplieron todo el recorrido. Este, el balance de una nueva incursión en la carrera italiana que hoy ya es historia.
Carapaz, un campeón del deporte y de la vida
La victoria de Carapaz en el Giro de Italia no solo ha convulsionado a Ecuador, que no vivía una fiesta deportiva de alta gama desde los triunfos olímpicos y mundiales del atleta Jéfferson Pérez, sino que ha despertado un terremoto de reconocimiento hacia el ciclista en lo deportivo y lo personal.
La trayectoria de Richard Antonio Carapaz (El Carmelo, Carchi, 26 años) no ha sido un camino de rosas, sino que ha estado marcada por el sacrificio y la constancia, inculcados por su padre, Antonio, conductor de profesión.
El vencedor del Giro, que descubrió su primera bicicleta entre la chatarra y que no hizo caso a nadie cuando en el colegio le aconsejaban que dejara el ciclismo porque no llegaría a nada, se inició en Ecuador a los 15 años en el equipo que actualmente se llama Coraje Carchense. Después pasó al RPM, en el que se destapó ganando la Vuelta a Guatemala y los Panamericanos sub-23.
La siguiente estación en su trayectoria fue Colombia, país limítrofe con la parroquia El Carmelo, del cantón Tulcán, conocida como la “capital del ciclismo ecuatoriano”, donde vive la familia de Richard. En el país cafetero militó en el Strongman, y con ese maillot se convirtió en el primer extranjero en ganar la Vuelta de la Juventud. Este resultado no pasó inadvertido para los observadores y técnicos del equipo español Lizarte, filial del Movistar, en Navarra. Allí, el triunfo de Carapaz, residente en Pamplona, también se vive como parte de ellos.
Además de sus facultades como ciclista, Carapaz ha ido dejando desde niño detalles humanos que han resaltado desde su familia hasta el actual director del Movistar, Eusebio Unzué, pasando por antiguos compañeros y técnicos que le vieron nacer en la humildad y la mentalidad de buscar los sueños por el camino del esfuerzo.
“No sé qué decir, es un sentimiento único”, dijo tras finalizar la contrarreloj en Verona. “Para mí es el triunfo más grande que he podido lograr en mi vida. Son episodios que uno nunca puede imaginar. Así como yo lo soñé, lo estoy cumpliendo. Ahora creo que todo es posible”, explicó el ciclista que el año pasado fue cuarto en la general.
“Se te pasa toda una vida por la cabeza, todo el trabajo que has hecho, todo lo que has sacrificado para lograrlo. Vivir este único momento hace que todo ello valga la pena”, dijo el flamante campeón.
El ecuatoriano, que estuvo acompañado en Verona por su esposa y sus hijos, agradeció el respaldo. “Es un triunfo que debo a mi equipo. Va por ellos, por toda mi gente y por Ecuador, de Latinoamérica y en todo el mundo que se alegran de este triunfo”. (EFE y AFP)