Jorge Iván Álvarez, más conocido como Vitri, quien hasta hace un par de años tenía autorización de ingresar al lugar a ayudarle a los utileros en sus funciones en el campo, y Tiago Novoa, un niño capitalino de 7 años de edad que portaba una pancarta con el mensaje “vengo de Bogotá a conocerlos”, sobresalían entre el alto número de personas, más de lo habitual, que se congregaron este viernes en las afueras de la sede de Atlético Nacional para ver el entrenamiento del equipo, que esta semana retomó trabajos tras el periodo de vacaciones.
Cuando saltaron los jugadores al gramado para iniciar el calentamiento en un costado de una de las canchas, la visual de quienes esperaban al lado de la puerta se obstaculizó casi que por completo, por lo que todos decidieron desplazarse velozmente hacia la malla que separa la Autopista Medellín- Bogotá del predio campestre, ubicado en inmediaciones de Guarne, Oriente antioqueño.
“Me da mucha tristeza que no me dejen entrar, afuera es todo muy diferente”, contó Vitri, quien recordó que desde que Francisco Maturana era el director técnico del club, a finales de los 90, él hace presencia en los entrenamientos “para ayudarle a los jugadores” con diferentes cosas.
Indicó que ahora no lo dejan ingresar porque no tiene EPS y en el club temen que a él le pueda suceder algo al interior. Reveló que en pos de volver a acompañar las prácticas desde adentro ha hablado con Jéfferson Duque, Dorlan Pabón, el presidente de la institución y otros jugadores, pero sus suplicas aún no surgen efecto, por lo que no tiene más opción que pararse al lado de la puerta.
Recordó que acompañó al elenco verdolaga durante décadas en los entrenamientos en “Coltabaco, la Base Aérea, Itagüí y la Universidad Nacional. Yo salía corriendo detrás del bus y después los jugadores me fueron conociendo”.
Por su parte, Tiago llegó a la portería del predio campestre en compañía de su padre y otros familiares. Desde el 30 de diciembre están en Antioquia con el objetivo principal de compartir con algunos familiares, pero también con la idea de conocer la sede del Rey de Copas, “así sea solo desde afuera”.
De ello da fe Miguel Novoa, padre del menor, quien desde que llegó a Antioquia le prometió a su hijo sacar el tiempo para ir a buscar un autógrafo o una postal, con los ídolos de ambos.
“Él jugador que más quería ver es Jarlan Barrera, porque me gusta mucho como juega. Espero que él y otros jugadores me firmen la camiseta y poderme tomar una foto con ellos”, subrayó el menor de los Novoa.
Mientras que los aficionados intentaban observar a sus referentes a través de las rendijas de las mallas, ellos realizaron un círculo en el medio del campo, también a una distancia prudente de la prensa, que por primera vez pudo acudir al entrenamiento en el 2023.
“Vamos verde, vamos verde”, gritaban los hinchas, a la par que se escuchaban los pitos de los camiones y vehículos particulares que transitaban por esta vía.
La aglomeración de personas en el lugar generó curiosidad entre quienes transitaban en otros automotores, que también se detuvieron en el lugar e hicieron más numerosa la reunión. Era su día de suerte, pues en pocas oportunidades el equipo elije esta cancha para entrenar.
“Candelo, Candelo”, vociferaron algunos al ver que el jugador se acercó al barranco con el balón en su poder. Él no fue ajeno al llamado y alzó la mano para saludar, generando algarabía.
Los jugadores se dedicaban a hacer diferentes actividades, pero Dorlan Pabón, Jarlan Barrera, Tomás Ángel y Cristian Castro hicieron un receso para desfogar su deseo de rematar a portería, hecho que inquietó a los representantes de la prensa, ubicados detrás del arco, quienes justo en ese instante fueron retirados para evitar que observaran los trabajos de campo, que también hicieron parte de la agenda matutina y que paradójicamente sí pudieron ser vistos por los aficionados desde el exterior.
“Autuori, hay que salir campeón, viejo...”, gritó otro de los presentes, quien en tono de cántico agregó: “escuchen los jugadores, a ver si pueden oír, por la camisa del verde hay que ganar o morir”, entonación que contrastó con un potente “Higuita te amo”, procedente de otro aficionado.
Justamente al terminar la sesión de trabajo, sobre el mediodía, “El Loco” se acercó a la portería para tomarse algunas fotografías con los aficionados. Algunos jugadores hicieron lo propios al abandonar la sede, lo que hizo que la espera valiera la pena y la mayoría regresaran a casa con una sonrisa
90%
de la nómina de Nacional ya está conformada, aseguró este viernes Paulo Autuori.