Desde el inicio del fútbol profesional en Colombia la presencia de arqueros extranjeros fue clave. Durante décadas, los guardametas argentinos, uruguayos y paraguayos marcaron la pauta.
Leyendas como Julio Adolfo Cozzi, Amadeo Carrizo, Julio Falcioni, Sergio Goycochea, Luis Barbat, Carlos Leonel Truco, Rafael Dudamel, Aldo Bobadilla, Alberto Vivalda, Roberto Eladio ‘El Gato’ Fernández y Franco Armani, son algunos de los que han dejado huella en Colombia.
Claro que, en las últimas décadas, los cancerberos locales han ganado terreno, y actualmente son mayoría.
De los 20 equipos que están en la A, 12 tienen guardametas nacionales, caras nuevas y otros con recorrido y estadísticas positivas.
Según Dimayor, Aldair Quintana (Nacional), Andrés Mosquera Marmolejo (DIM) y William Cuesta (Tolima) se mostraron en el torneo anterior como los mejores.
Quintana ganó el primer puesto por menos goles recibidos, con un promedio de 0,7 por cada 90 minutos, seguido por Mosquera y Cuesta, 0,8.
Así mismo, Aldair logró 57 atajadas en 1.845 minutos. El segundo lugar fue para Cuesta con 59 en 1.639 minutos y Mosquera completó el podio con 41 en 1.530 minutos.
Capacitación
Para Jhon Peter Vargas Bocanegra, entrenador de arqueros de Águilas Doradas, hay tres razones por las cuales los guardametas nacionales han ganado espacio.
La primera tiene que ver con la preparación y especialización académica que tienen en la actualidad los entrenadores de arqueros. “Nos hicimos conscientes de que así como se trabajaban los delanteros, defensas y las otras posiciones del campo, era vital hacerla con la de los arqueros”.
De igual forma, sostiene que “tenemos arqueros en todas las regiones con las capacidades técnicas, motricez, mentales y cognitivas para ser iguales o mejores que los extranjeros y en eso estamos trabajando”.
Y finalmente argumenta que se ha mejorado mucho en el tema mental, para que desde las primeras edades el jugador se haga consciente de que tiene el talento para triunfar. Por ello, al llegar a la categoría mayor están más fuertes y explotan mejor ese talento.
Milton Patiño, preparador de arqueros de Nacional, menciona que además de la capacitación para fortalecer la formación de los arqueros, desde los clubes se ha interiorizado más el tema de tener guardametas canteranos, que tengan desde las bases ese ADN que busca el club.
En el caso del verde, actualmente cuentan con tres arqueros en el equipo principal que cumplen con esas premisas, destacándose el tema de Kevin Mier, quien tiene dos mundiales con Selección Colombia y más de 35 juegos con la Tricolor, algo que le da una experiencia que le sirve para luchar por ese primer lugar del arco verdolaga.
De igual forma destaca que las competencias de Dimayor, Difútbol, la Liga Antioqueña y Conmebol, entre otras, por su nivel, hacen que desde tempranas edades sean más competitivos en todas las áreas del campo y por ello, los equipos actualmente tienen entre sus prioridades al profesional que forma a los arqueros.
Andrés Saldarriaga exarquero de Nacional, Quindío, Once Caldas y Envigado, entre otros, sostiene que aunque se ha avanzado mucho, hay un aspecto en el que aún se tiene una desventaja, la estatura.
“Acá cuando preguntan por un arquero, lo primero que piden es la estatura, y aunque es un factor determinante para la posición, toca que hacer una defensa de esos casos en los que los guardametas no son tan altos, pero cuentan con una gran capacidad técnica y talento”, comenta.
De igual manera resaltó: “he sido un convencido de que contamos con mucho talento y se está haciendo un gran trabajo desde la base y divisiones menores”.
También expone que en Envigado siempre se busca proyectar nuevas caras y se habla mucho del respaldo y el apoyo porque a veces se castiga mucho al colombiano cuando comete un error, y se es laxo con los extranjeros.
“Los errores cuestan partidos, puntos, títulos, pero es así como maduramos, crecemos y vamos agarrando esa experiencia para rendir y ser los mejores”, concluye.
Escuelas
Tanto Patiño como Vargas y Saldarriaga resaltan también que la creación de centros deportivos especializadas en esa posición del campo, como lo es en Antioquia el caso de Cancerberos, ha sido fundamental para mejorar el nivel.
“La idea es que el niño crezca con mayor seguridad, conociendo los secretos y detalles que tiene su posición para que pueda responder mejor ante la responsabilidad.
En la actualidad, el fútbol colombiano cuenta con cancerberos nacidos en La Guajira, Chocó, Valle del Cauca, Antioquia, Bogotá, Pasto, Risaralda y Tolima, entre otros.
Esto demuestra que no existe una región predominante y la baraja es amplia