La gimnasia de trampolín es para Katish Recalde y Ángel Hernández más que un deporte. Es su esencia, la columna vertebral en la que toda la familia se ha mantenido firme por décadas.
Satisfecha y feliz, Katish afirma que la mejor herencia que ha dejado a sus hijos (Ángel, Katish y Oriana) es el amor por este deporte. Por eso en su casa, desde el desayuno hasta la comida, las conversaciones giran en torno a él.
Ahora están celebrando la clasificación a los Juegos Olímpicos de París-2024, aunque lo que realmente hace sentir orgullosa a esta madre y entrenadora es que Ángel y sus hermanas son felices en lo que hacen: disfrutan al máximo entrenar y competir, y dejar en alto los colores de Colombia, el país que los adoptó desde hace más de una década.
Katish nació en Bucaramanga y ha vivido en Bogotá y España. Lleva radicada en Medellín 10 años, tiempo en el que junto a sus hijos abrió el camino para un deporte que hoy en Antioquia cuenta con 40 exponentes entre los 7 y 22 años de edad. “Inspirar a otros es una alegría extra que me ha dado el trampolín y por eso me siento una privilegiada, de poder estar todo el tiempo con mis hijos y formar nuevos deportistas”.
Otro gran amor
Este dúo olímpico comparte también el amor por los animales: han adoptado cinco perros callejeros, a los que han llevado a sus casas. Ángel tiene dos de ellos (Perla y Sasha) con las que sale a pasear para distraerse. Igual aprovecha el tiempo para salir a comer, porque le gusta experimentar nuevos sabores (comida asiática, sushi, árabe, peruana, mexicana).
Esta semana, tras llegar de la competencia en Alemania donde estuvieron un mes, lo primero que hizo él fue comerse una cazuela de fríjoles. “Soy muy buena cuchara como dicen acá, ya luego me toca venir juicioso al gimnasio para recuperar el peso”, apunta entre risas.
Ángel y Katish, madre e hijo, entrenadora y alumno, tienen por delante el reto mayor, luego de haber estado cerca de las finales en Tokio-2021 (fue noveno).
Ya superaron una difícil ruta que les costó lágrimas y desvelos ante inconvenientes físicos, lesiones y errores en la ejecución de los ejercicios en algunas competencias. También disfrutaron y celebraron a rabiar la clasificación y, juntos, de la mano, pero cada uno consciente de su papel, caminan en busca de la gloria olímpica en París para hacer más grande su legado en la gimnasia de trampolín en Colombia.