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Cultura | PUBLICADO EL 27 diciembre 2021

Se la juegan por la protección y la educación de la primera infancia

La Fundación Las Golondrinas fue la ganadora en la categoría Infantil de
EL COLOMBIANO Ejemplar.

  • Cecilia Echavarría es una de las fundadoras de Las Golondrinas, institución que ya tiene 40 años. FOTO manuel saldarriaga
    Cecilia Echavarría es una de las fundadoras de Las Golondrinas, institución que ya tiene 40 años. FOTO manuel saldarriaga
  • Cecilia Echavarría es una de las fundadoras de Las Golondrinas, institución que ya tiene 40 años. FOTO manuel saldarriaga
    Cecilia Echavarría es una de las fundadoras de Las Golondrinas, institución que ya tiene 40 años. FOTO manuel saldarriaga

“Te necesito y en ti confío”, le susurró el niño de ocho años a Luz Gabriela Santos, la directora ejecutiva de la Fundación Las Golondrinas. “No me gusta lo que pasa en casa, no tenemos cortina ni puerta en el baño y a mi padrastro le encanta mirar a mi hermanita de tres años cuando ella se baña y decirle que la quiere enjabonar. Y no me gusta lo que sucede, mi mamá falleció y dependemos de él”.

La historia ocurrió en algún lugar apartado del país, y la dureza de esa realidad, que marcó de manera significativa los dieciséis años de trayectoria de Santos al frente de la Fundación, retrata la cotidianidad que afrontan muchos niños en Colombia, en especial en las zonas rurales, víctimas de una inequidad social que en ocasiones comienza desde la primera infancia.

Hace cuarenta años que Las Golondrinas, por iniciativa de sus fundadoras Julia Olarte, Clara Echavarría, Luz Vieira, Blanca Lucía Vargas y Cecilia Echavarría, le apuesta a la protección, la atención y el sano desarrollo de la primera infancia. Iniciaron en el sector de Llanaditas, en la comuna 8 de Villa Hermosa, en Medellín, de una forma muy espontánea, recolectando y entregándoles ropa y alimentos a sus habitantes más necesitados.

No había un plan, pero sí mucha voluntad, recuerda la directora ejecutiva. Sin embargo, con el tiempo el propósito se fue haciendo más ambicioso y a un tema asistencial le sumaron procesos educativos enfocados en los niños y en quienes son responsables de su formación y orientación.

Lo hacían en casas prestadas –luego adquirieron sedes propias– y los profesores eran voluntarios que querían sumarse a la iniciativa. Todo en un estado muy artesanal.

Las Golondrinas fue alzando vuelo y muchas empresas se unieron, creyendo en el propósito de la entidad. Así, los fondos y las ayudas crecieron y en la actualidad, la Fundación cuenta con dos sedes propias, una en Llanaditas, el sector donde todo se originó, y otra en el barrio Caicedo, comuna 9. En ambas, los niños reciben formación educativa, atención psicosocial y nutricional para permitirles lograr un desarrollo integral.

Un compromiso extendido

Las labores de la Fundación han trascendido el plano local y de la comuna 8. Han comenzado iniciativas en diferentes municipios y regiones de Antioquia y de Colombia.

“La Fundación, aparte de atender a 20.000 niños, está formando a 3.500 agentes educativos y profesores de 22 departamentos del país, buscando que nuestra propuesta que se llama ‘Intercambios’ llegue a esos territorios y compartamos esas herramientas que hemos aprendido en este camino de cuarenta años, poniéndolas al servicio de Colombia”, sostiene Santos.

La experiencia en Las Golondrinas transforma realidades, pero también miradas. Hace que quien interactúa con ella cambie la forma en que concibe su propia vida.

Cierto día, durante una visita de una institución educativa privada de Medellín a la sede del Colegio Caminos de Paz –que suelen ser frecuentes, como parte de un intercambio de experiencias– en las afueras se encontraba un niño de ocho años, fuera de las clases. Eran las diez de la mañana, Luz Gabriela estaba acompañada de un estudiante de la institución privada e indagó por los motivos de su ausencia: “Oye, ¿por qué no estás estudiando? Deberías estar en el salón a esta hora”, le dijo.

La respuesta no pudo ser más diciente: “No tengo zapatos, el único par que tenemos lo comparto con mi hermano y él se lo puso hoy”.

El estudiante del colegio privado fue testigo de la conversación, la cual lo impactó. “¡Wow! Nunca pensé que alguien en esta ciudad no pudiera estudiar por no tener zapatos, en mi casa tengo 35 pares”.

Al día siguiente, Luz Gabriela recibió una llamada. Era el chico del colegio privado ofreciéndole varios pares de zapatos para que los repartiera entre los alumnos del Colegio Caminos de Paz.

“A eso nos dedicamos. La Fundación es una experiencia que hay que vivirla y que hace que todos cambiemos. Cuando vienes con la idea de servir, lo que haces es cambiar como ser humano y concebir la vida de manera distinta. EL COLOMBIANO Ejemplar no lo recibimos debido a que seamos diferentes o mejores, sino porque queremos incidir en que la gente, a través de una organización como la nuestra, aprenda cosas distintas y transite su experiencia de vida de forma diferente”, sostiene la directora ejecutiva.

Si bien Las Golondrinas lleva cuarenta años de funciones, aún les queda camino por recorrer. Todavía, dice Santos, hay mucho por construir, por aprender y por investigar sobre el desarrollo integral de la primera infancia en un país que, desde hace décadas, vive circunstancias sociales que modifican escenarios y que generan que la participación colectiva y la conciliación de los problemas sea compleja.

“Atendemos cerca de 20.000 niños. De ellos el 90 o 95 % son de zonas rurales, de regiones dispersas. Viven situaciones complejas en sus primeros cinco años de vida, una etapa que es vital en el desarrollo del ser humano y que te marca para siempre a nivel neuronal, en tus condiciones de nutrición, personalidad y competencias”

Contexto de la Noticia

Paréntesis un premio que quiere inspirar a otros desde hace dos décadas

El Colombiano Ejemplar nace para destacar la labor de aquellas personas e instituciones que trabajan por construir una mejor sociedad. Este año, EL COLOMBIANO, en alianza con Grupo Argos, quiere resaltar a quienes con sus acciones han dejado una marca en la historia del país contribuyendo a su transformación y desarrollo. Es tiempo de visibilizar sus rostros y que sus historias se vuelvan tendencia.

Sebastián Aguirre Eastman

Colaborador. Comunicador Social Periodista U. de A., Especialista en Gerencia del Mercadeo UPB.

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