Probablemente no existan dos vidas más opuestas que la del Padre Marianito y la de Porfirio Barba Jacob, cuyo nombre verdadero fue Miguel Ángel Osorio. El primero fue un cura que vivió casi toda su vida en Angostura, un municipio del norte de Antioquia, a casi 132 kilómetros de Medellín.
El otro fue uno de los grandes nómadas de la literatura colombiana, cuyo viaje vital está sintetizado en los versos de Futuro, memorizados por varias generaciones de colombianos.
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Siguiendo con las comparaciones, Marianito murió en olor de santidad y está a un milagro de ser declarado santo de la Iglesia Católica. A su vez, Barba Jacob falleció en aroma de lujuria y es uno de esos escritores cuya biografía excede a su obra.
A pesar de esas aparentes distancias, Marianito y Barba Jacob son el motivo de cientos de colombianos y extranjeros para visitar Angostura. Los más van detrás de milagros, los menos siguen el rastro del poeta de la vida profunda y cambiante.
Precisamente, con la idea de estimular el turismo cultural, existe la Casa Museo Porfirio Barba Jacob, justo al frente de la parroquia municipal. El inmueble, que además alberga la Dirección de Cultura del municipio, no solo preserva la memoria del reconocido poeta antioqueño, sino que se ha convertido en un espacio para la formación artística, las exposiciones y el encuentro de la comunidad.
Marcela Orozco Cuartas, coordinadora de Cultura y directora de la Casa Museo, explicó que la edificación fue la vivienda de los abuelos paternos de Porfirio Barba Jacob, donde el escritor pasó gran parte de su infancia y juventud, antes de abandonar definitivamente el municipio hacia los 21 años.
La recuperación del inmueble fue impulsada por un grupo de ciudadanos que reunieron recursos para comprar la casa y donarla al Municipio. El proceso se realizó con motivo del centenario del nacimiento del poeta y culminó en 1983 con la restauración e inauguración del edificio en calidad de casa de la cultura.
Desde entonces, el lugar ha reunido cartas, fotografías, manuscritos y objetos relacionados con la vida de Barba Jacob. Uno de los espacios más representativos es el sótano original de la vivienda, donde aún se conservan escritos sobre las tapias que, según las investigaciones realizadas hasta ahora, corresponderían al poeta.
Además, durante el último año se ha adelantado un proceso técnico para actualizar el guion museológico y museográfico con el fin de ofrecer un recorrido más completo.
La Casa Museo también resguarda documentos firmados por el escritor bajo distintos seudónimos. Sin embargo, el espacio trasciende su función museística. Desde allí se coordinan los procesos culturales del municipio, incluyendo los talleres de literatura, teatro y artes plásticas.
El recinto también alberga la sala dedicada al maestro Bernardo Echavarría, pintor oriundo de Angostura; un espacio sobre el poeta Francisco Jaramillo Medina y una de las primeras pinacotecas de Antioquia. Sus corredores hacen las veces de galerías para exposiciones temporales que se renuevan cada mes o mes y medio.
De acuerdo con Marcela, la programación permanente ha permitido mantener el museo activo durante todo el año. Entre semana recibe estudiantes, artistas y habitantes que participan en talleres o utilizan sus espacios para actividades académicas y culturales, mientras que los fines de semana llegan visitantes atraídos por el turismo religioso asociado al santuario del padre Marianito, quienes encuentran en la Casa Museo una oferta cultural complementaria.
Como parte de esa estrategia de fortalecimiento, el museo realizará este año el primer Festival de Poesía Porfirio Barba Jacob. La programación comenzó con un prefestival el 5 de julio, en el marco del Festival Internacional de Poesía de Medellín, y continuará del 29 de julio al 2 de agosto con recitales, conferencias, talleres y otras actividades.