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Lucho Miranda en Medellín: humor negro en primera persona

El comediante chileno de 30 años, que nació con parálisis cerebral, se presentará el próximo 26 de febrero a las 8:00 p.m. en el teatro Pablo Tobón Uribe de Medellín.

  • Lucho Miranda, comediante chileno que se presentará en Medellín. FOTO Cortesía
    Lucho Miranda, comediante chileno que se presentará en Medellín. FOTO Cortesía
  • Lucho Miranda, comediante chileno, se presentará en Medellín.
    Lucho Miranda, comediante chileno, se presentará en Medellín.
hace 2 horas
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Lucho Miranda se dio cuenta de que era diferente como se da cuenta casi cualquier niño varón latinoamericano: en la cancha de fútbol de la escuela. Aunque le gustaba jugar no lo escogían para ningún equipo.

Miranda nació hace 30 años con parálisis cerebral producto de una asfixia de 8 minutos durante el parto. De allí que tenga (ahora menos que antes) algunas discapacidades físicas: las manos rígidas —mientras en sus shows el público aplaude, él se choca los nudillos— y las piernas torpes: el primer chiste de su rutina es una burla a sí mismo por caminar como borracho mientras sube las escaleras hacia la tarima. Por eso sus compañeros de clase lo designaban como el árbitro de los partidos.

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Actualmente es uno de los comediantes más populares de su país, tiene 2,6 millones de seguidores en Tiktok y 3,1 millones en Instagram. Sus videos interactuando con el público, casi todos con una condición de discapacidad de la que se podrían hacer horas enteras de chistes, tienen millones de reproducciones.

Está en su primera gira internacional llamada Abriendo las manos (algo que le cuesta como escalar una montaña): el 26 de febrero se presentará por primera vez en Colombia, en Medellín, en el teatro Pablo Tobón Uribe a las 8:00 de la noche. El 27 estará en Cali, y el 28, en Bogotá. Si tiene alguna discapacidad y quiere ir al show en carro, lo recomendable es llegar con dos o tres horas de anticipación porque los estacionamientos para personas con discapacidad son pocos. El chiste es de Lucho, no mío.

Lucho Miranda, comediante chileno, se presentará en Medellín.
Lucho Miranda, comediante chileno, se presentará en Medellín.

Lucho Miranda atiende la entrevista por videollamada desde lo que parece el estudio de su casa en Chile. De fondo, a su espalda, no hay una biblioteca, ni libros, plantas o portaretratos. Hay una estantería transparente en la que se exhiben, como piezas de colección, zapatos de todos los colores. Una urna por pieza. El derecho puede estar en la primera fila y su par izquierdo, en la tercera.

Lucho no puede amarrarse los zapatos, lleva los cordones siempre sueltos. Un peligro, teniendo en cuenta que cuando camina parece siempre a punto de caerse hacia delante. Esa inercia lo hizo bueno en el atletismo cuando era joven. Incluso ganó una medalla de oro en los Juegos Paranacionales de su país.

Viste, como en casi todas sus presentaciones, una camiseta de fútbol. Ese viernes de la entrevista lleva la del Liverpool, la más nueva, la de la última temporada. “Son puras carencias de niño que ahora estoy intentando llenar”. Su equipo es el Colo Colo. Allá jugaron Giovanni Hernández y Macnelly Torres. Si esa es la imagen que tiene de los colombianos, debe pensar que somos unos semidioses.

Empezó en serio a hacer comedia en la pandemia, cuando renunció al trabajo que tenía como contador en la municipalidad de Vicuña, la pequeña ciudad de 30.000 habitantes en el norte de Chile donde nació, y en 2021 fue finalista del concurso televisivo Got talent Chile. Rápidamente, dice, se dio cuenta de que la risa y los aplausos eran adictivos.

“Aproveché que llegó la pandemia y todo el mundo cambió, todo se frenó y dije: ‘Este es el momento de hacer algo nuevo. Este es el momento donde puedo plantearme qué estoy haciendo’”. Al principio fue un éxito moderado, tirando a bajo, y ya de a poco, con el transcurso de los años, fui fortaleciendo, fui mejorando, fueron creciendo los eventos, los shows y ahora al 2025, 2026, estoy intentando internacionalizar mi carrera y me ha ido muy bien. He tenido hartos shows en Argentina, fui a España, hace poco a México y ahora por primera vez estoy en Colombia”, cuenta.

Su show dura dos horas y durante tres cuartas partes de él, hace chistes sobre sí mismo, su condición, la dispacidad, la torpeza física. La otra media hora interactúa con el público, que tiene casi siempre una discapacidad igual o peor que la suya. Los asistentes levantan ansiosos la mano esperando que les den la palabra, a sabiendas de que Lucho les va a preguntar por su condición y hará un chiste o dos sobre eso.

Un asistente discapacitado le cuenta que practica baloncesto en silla de ruedas. Lucho le responde: “Los partidos en silla de ruedas debe ser la wea más divertida que existe porque se pegan, se chocan, son como los autitos chocones. Es muy divertido, además, ¿qué es lo peor que te puede pasar con un golpe, quedar en silla de ruedas?” Y el público se descoce de las carcajadas, el hombre en silla de ruedas el que más. Otra mujer cuenta que sufre de “colitis ulcerosa”, una enfermedad que la hace ir al baño 20 veces al día, pero que, al ser “invisible”, las personas no le creen. “A veces me estaciono en el estacionamiento de discapacitados porque estoy que me cago y la gente agarra las llaves y me raya el auto porque dice que no me pasa nada”. “Yo lo que creo es que les puedes tirar caca”, le responde. Otra chica le muestra que le falta medio brazo y cuando Lucho le pregunta que a qué se dedica ella responde que apenas está en octavo grado del colegio. “Ah, estás muy chiquita, quizás te falta crecer no más”, le responde. Juan José, un hombre que quedó ciego a causa de una diabetes le cuenta que es cantante, entonces Lucho le pide que se cante alguna de Feliciano.

Esos son los fragmentos del show que sube a redes sociales y que son un éxito. Los mismos asistentes, motivos de los chistes, no solo en el teatro sino ante millones de personas en redes sociales, comentan y le agradecen por la interacción. “Estaba muy nervioso, pero gracias a Lucho por el show y la interacción”, comentó el de la silla de ruedas; “Muchas gracias por visibilizar mi historia y la de muchos”, escribió la de la colitis; el ciego cantante le escribe: “Un placer participar y conocerte. Un saludo desde Curicó de tu amigo el bombón ciego”.

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El éxito de ese humor negro es que a las personas, con y sin discapacidad, les gusta que las traten como adultas, como seres humanos capaces de hacer el bien y el mal. El escritor y periodista argentino Matías Fernández Burzaco, discapacitado como pocos, escribió: “La gente cree que es imposible que sea un hijo de re mil putas porque estoy en silla de ruedas. La gente cree que soy bueno y me viene sonriendo a media cuadra de distancia: ‘pero míralo: si es discapacitado’”. En todo caso, no hay que tener una discapacidad para ir al show de Lucho Miranda. Lo único, lo mínimo, es ser capaz de reírse de usted mismo.

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