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Los planes de la nueva secretaria de Cultura

Amalia Londoño fue elegida para ser la secretaria. La cultura ciudadana es su tema.

  • Amalia Londoño es Comunicadora Social. Se especializó en Literatura. FOTO juan antonio sánchez
    Amalia Londoño es Comunicadora Social. Se especializó en Literatura. FOTO juan antonio sánchez
25 de enero de 2016
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AAmalia Londoño muchos la conocieron a través de Twitter –tiene 21.200 seguidores– y sus frases, las hay irónicas, simples, críticas, chistosas, enojadas e, incluso, indefinibles. Otros la escucharon en radio o la vieron en televisión.

Amalia, que parece tener una risa alborotada lista para cada momento, conversa sobre sus planes en la Secretaría.

¿Cuál será el enfoque de Amalia?

“La Secretaría está concebida como una sola línea, y uno tiene que comprender que la cultura son un montón de cosas. Quisiera hacer la diferencia entre el arte y la cultura como agenda cultural, la cultura como expresión artística y la cultura ciudadana. El éxito de la Secretaría de Cultura está cuando esas tres pueden trabajar juntas. Esta Secretaría es transversal a otras, pero aquí adentro también hay una transversalidad, y es cómo a través del arte te podés apropiar de la ciudad, cómo a través de la cultura podés hacer cultura ciudadana, cómo a través de una agenda cultural lográs que los ciudadanos sean mejores.

Le apuesto, no solo como secretaria sino como administración, a la Cultura Ciudadana concebida en conjunto con el arte y la cultura como su eje transformador. Vos podés lograr que en una ciudad como la nuestra la gente sea consciente de que existe la diversidad y la diferencia a través del arte. Si yo veo una obra de teatro en la que me están mostrando obras Lgbt, por ejemplo, o me hablan de la cultura índígena de Medellín, que la gente no tiene ni idea, a partir de ahí soy más consciente de una situación, y eso me convierte después en un mejor ciudadano”.

Ya ha tenido tiempo de conversar con el sector, ¿qué es lo prioritario?

“Tanto los artistas como el ciudadano del común se quejan de que la gente no sabe cuál es la agenda cultural de la ciudad. Escuchás los fines de semana que la gente está haciendo lo mismo, que porque en Medellín no hay nada qué hacer, y el artista está diciendo la gente no viene, no le interesa, o no tengo cómo promocionar. No existe una publicidad, una estrategia de comunicación buena para la agenda cultural de Medellín, y es una queja de todos.

Eso es lo primero, publicitar que aquí pasan cosas. No es que haya nada para hacer, es que no conocemos. No me refiero a actividades que nos inventemos en grupo, sino a teatro, oferta musical, y ese es uno de los proyectos que estamos desarrollando en Plan de desarrollo: por qué en una ciudad como Medellín, donde estamos recibiendo casi un millón de turistas al año, no existe una publicación que guíe. Aunque antes de pensar en el turista, hay que pensar en la persona de aquí. Es un trabajo con la Subsecretaría de turismo, para que también se unan dos intereses”.

¿Cómo manejar los temas de formación de público y gratuidad? ¿Qué piensa hacer?

“Formación es un programa que se tiene que eternizar, porque todo el tiempo nos vamos a estar formando. El problema más grande es que la medición es cuantitativa, es decir, yo sé que le estoy entregando tanta cantidad de boletería al Parque Explora o al Museo de Antioquia para que la gente vaya, y sé qué tanta gente fue, pero no sé con quién fue, a qué horas, de qué barrios vienen, cuánto tiempo se quedó, qué vio, qué le llamó la atención. Eso no es formación, sino accesibilidad.

Formación es cuando tengo una evaluación cualitativa sobre qué está usando la gente, y le estoy diciendo, yo ya sé usted qué piensa, con quién viene, ya estoy haciendo una oferta cultural que le puede interesar. Eso sí es formación de público.

Es un programa que se tiene que fortalecer, pero también con una responsabilidad administrativa de los centros culturales. Si yo les llevo el público, responda con un proyecto nuevo cada determinado tiempo, con ideas y ofertas culturales, y que aseguremos que no estamos llevando gente a ver lo mismo”.

¿Cómo hacerlo entonces?

“Lo primero es hacer una evaluación cualitativa, que no existe. La más cercana es Medellín cómo vamos, y no se acerca a lo cualitativo. A partir de ahí uno puede empezar analizar qué estrategias pueden ser útiles, partiendo de qué dijo la gente”.

¿Y la accesibilidad? ¿La gratuidad?

“Hay que apostarle al acceso libre. Hay que separar la formación de públicos y la gratuidad, porque la formación no está concebida como la gratuidad, yo sí se los estoy dando como una oferta cultural, pero es distinto cuando te hablo de gratuidad de eventos de ciudad.

El tema de gratuidad es muy complicado. Si hago un evento no me puedo lucrar como municipio, pero creo que hay que traer campañas como las que se hicieron en Bogotá hace algunos años, de el arte bueno también vale.

Una de las mayores quejas de los artistas es que siempre van a ganar mucho menos que los operadores, pero ¿cómo voy a decir que no le voy a pagar porque es artista?

El tema de la gratuidad hay que evaluarlo. Para eventos de ciudad hay que enseñarle a la gente que el arte se disfruta y que la gente que produce arte es gente que tiene que vivir. Es toda una estrategia que estamos analizando jurídica y legalmente. A mí me gustaría decirle a la gente que pague por esto $2.000 y empezar por algo que sea representativo, pero hay que buscar la viabilidad jurídica”.

Se repite que Medellín necesita un escenario para conciertos. ¿Qué ha pensado?

“Sí, es un tema para evaluar, pero hoy tenemos tantos equipamientos e infraestructuras nuestras, que primero hay que evaluar qué vamos a hacer para que las que están sean efectivas. Sé que tienen unas finalidades muy distintas, no es lo mismo una biblioteca que el espacio que se necesita, pero no puedo destinar un presupuesto solo hacia eso y olvidarme que hay un montón de cosas construidas que necesitan compromiso y programas y fomento”.

Se ha invertido mucho en música. ¿Cómo garantizar que continúe?

“Para eso están los parques de la ciudad. La gran queja de la gente es que en los parques hay inseguridad, y creo que sin responsabilizar solo a Cultura de las cosas que pasan, Cultura sí puede hacer que algo pase en ellos.

Quiero volver a llevar las retretas al Parque de Bolívar. Fui toda la vida cuando era chiquita, y era una delicia, y era un espacio en el parque. Eso regresa a la convivencia. Ese tipo de estrategias son las que debemos hacer. No todos los días, ni la Secretaría va ser la responsable de un espacio de esos, pero sí hay que volver a llevar la oferta cultural, musical, las corporaciones culturales que tanto hacen en los territorios, a esos lugares, y así también darles visibilidad.

Aunque en los procesos de música como la Red de escuelas, lo importante, más que la visibilidad, es la transformación social que logran los niños a través de la música. Eso es primero, luego el nivel académico, ser buenos músicos, etcétera, pero es cómo les cambia la vida cuando entran a la Red. Sí quiero que sean más visibles, pero los espacios están ahí”.

¿Hay algún evento nuevo que esté en sus planes?

“Queremos hacer algo en el Centro que involucre varios territorios, pero que sea un recorrido paralelo entre el arte y la música y un lugar y otro. Ya está muy estructurado, se ha hecho en Medellín con pequeñas empresas que les gusta el tema, que quieren empezar una pequeña transformación, y nosotros de alguna manera queremos potenciar.

El otro es un proyecto con el teatro. Medellín no es hoy un consumidor de teatro. Además de ampliar la cartelera, es darle a conocer a la gente unos espacios donde se hace teatro, y trabajar también con el teatro callejero. Uno de los planes es buscar nuevos eventos alrededor del teatro para el año que viene.

De todas maneras sería muy pretensioso entrar haciendo un montón de eventos y de cosas, hay que hacer primero una evaluación, también ser austeros”.

¿Cómo apoyar la recuperación del Centro desde la cultura?

“Hay una mesa que queremos formar en la que Juventud, Gobierno y Convivencia, Participación Ciudadana, Secretaría de Cultura, y todas las secretarías que quieran hacer parte, nos sentemos para que desde esta Secretaría se les dé línea a las ideas de cultura ciudadana que tienen las demás. Vos salís a la calle y la gente te arregla el mundo a punta de cultura ciudadana, y te dicen, ‘ponga un aviso y la gente para en la cebra’. La idea es que esto sea un canal para que lleguen las ideas y, a partir de ahí decir ‘esta idea hay que trabajarla de esta forma’, y formar una estrategia alrededor de la cultura ciudadana. El trabajo es entre varios.

Para el Centro, esa es la forma. Todo el mundo tiene ideas de cómo transformarlo, yo también. Quisiera que la gente caminara por La Playa y no les pegara chicles a las estatuas, porque nos valen. Todas las esculturas del Centro son de la Secretaría de Cultura Ciudadana, y valen un platal, y la gente no sabe quiénes son.

Lo primero que quisiera es eso, pero lo importante es que sea una estrategia de todos y decir, cómo actúa el Centro para inclusión social, qué factores tiene para juventud, salud, participación ciudadana, y a partir de ahí formar una estrategia en la que todos juntos podamos hacer la transformación.

El Centro no se puede aislar, además es un lugar muy bonito y hay que ir, por temas de cultura, incrementando la oferta cultural, pero buscando también clústeres que se vayan para allá, que la gente quiera volver a vivir, a invertir, y eso de alguna manera va a alejar la ilegalidad”.

El tema de las convocatorias. ¿Sigue?

“Sigue. Por las labores de la Secretaría en el día a día quizá yo no tenga el tiempo para escuchar las ideas de miles de ciudadanos que quieren hacer cosas en música, cultura, tecnología, y las convocatorias son la mejor forma para canalizarlas. Aplique para esta convocatoria, tómese el tiempo de llenar los papeles, porque una idea merece tiempo y disciplina, y eso se los imprime la convocatoria, los obliga a organizar su idea en temas de presupuesto, de cómo se administraría. Me parece el programa más lindo, porque se puede reconocer el trabajo de la gente, y lo vamos a potenciar para que no siempre sean las mismas personas o entidades. Para eso son las convocatorias, para que sea más transparente y se vayan reconociendo más talentos”.

Cuando la nombraron, algunos cuestionaron su juventud y experiencia en gestión. ¿Qué les dice a los que no estuvieron de acuerdo?

“A mí me parece normal que se cuestionen. La gente dice que el futuro en el mundo está en manos de los jóvenes, pero cuando un joven tiene la oportunidad de hacer las cosas, se cuestionan. Yo entiendo que lo hagan, pero también creo que nos tienen que dar la oportunidad, que tenemos la consciencia y la vida puesta en la tremenda responsabilidad en la que nos metimos. Tenemos las ganas, la pasión y estamos abiertos a aprender, y eso es muy importante. Quizás una persona con demasiada experiencia no escucharía con atención a quienes le pueden enseñar algo, en cambio uno con humildad lo puede hacer, porque sabe que está empezando un camino, y eso de escuchar me parece valioso, no se llega aprendido. Creo también que nadie estudia algo en particular para ser secretario de Cultura. Yo esperaría poder conversar con la gente y que me conozcan para que tengan un mejor criterio para calificar”.

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