Colombia no solo ganó: saldó una deuda, rompió una racha y dio un golpe de autoridad. En la semifinal del Sudamericano Sub-17 de Paraguay, la tricolor derrotó 3-0 a Brasil y se instaló en la gran final, donde buscará su segundo título continental de la categoría.
El partido comenzó con un guión previsible. Brasil se adueñó del balón y marcó el ritmo, mientras Colombia eligió la paciencia como estrategia. Bien plantado en defensa, el equipo nacional resistió sin sobresaltos, cerró espacios y esperó el momento exacto para golpear.
Y ese momento llegó en la segunda mitad. A los 53 minutos, Adrián Mosquera rompió el equilibrio. Fue un gol que cambió el rumbo del partido y obligó a Brasil a salir de su zona de confort. La auriverde adelantó líneas en busca del empate, pero dejó espacios que Colombia supo leer con inteligencia.
Al minuto 66, José Escorcia apareció para ampliar la ventaja. El 2-0 reflejaba la eficacia de un equipo que entendía cómo jugarle a un rival herido. A partir de ahí, el encuentro entró en el terreno ideal para la tricolor: orden, recuperación y transiciones rápidas.
Brasil, en contraste, se desdibujó. La urgencia le jugó en contra y nunca encontró claridad.
Colombia, en cambio, no bajó la intensidad. Siguió atacando con criterio y encontró el golpe final en otro contragolpe. José Escorcia, nuevamente, selló su doblete y el 3-0 definitivo, firmando una noche redonda para el equipo nacional.
La victoria tiene múltiples significados. Es, ante todo, una revancha. Hace un año, en Cartagena, Brasil le arrebató el título a Colombia en una final que terminó en penales tras empatar 1-1 en el estadio Jaime Morón, el 12 de abril de 2025. Aquella vez, la celebración fue brasileña.
Hoy, la historia es distinta. Colombia no solo eliminó a su verdugo reciente, sino que también rompió una larga sequía: volvía a vencer a Brasil en esta categoría 17 años después de la última vez, el 23 de abril de 2009, cuando se impuso con goles de Juan Camilo Saiz y Edwin Cardona.
Con ese peso histórico a sus espaldas, la Tricolor dio un paso firme hacia la gloria. Ahora, se enfrentará el domingo a Argentina, que venció 3-1 a Ecuador en la otra semifinal, con la ilusión y la sensación de que este equipo puede hacer historia e ir por su segundo título de la categoría, después del que alcanzó en 1993.