x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Editorial Angosta cumple 10 años: “Nos mueve una idea colombiana: lo bueno, bonito y barato”

En una década de labores, Angosta ha publicado libros de autores emergentes, obras de autores de renombre y traducciones. EL COLOMBIANO conversó con Alexandra Pareja, editora de Angosta.

  • Alexandra Pareja, cofundadora y editora de Angosta que este año celebra una década en el mundo editorial local. FOTO Julio Herrera
    Alexandra Pareja, cofundadora y editora de Angosta que este año celebra una década en el mundo editorial local. FOTO Julio Herrera
hace 1 hora
bookmark

Alexandra Pareja recuerda el orden de los libros publicados por Angosta de la forma en que la mamás recuerdan a sus hijos: del mayor al menor. Entonces, cuando se le pregunta por cada título publicado en estos diez años de labores editoriales, ella cuenta una anécdota del libro: puede mencionar el mail que remitió el inédito al buzón de la editorial –por ejemplo, recuerda la confianza del texto que acompañaba Cómo maté a mi padre, de Sara Jaramillo– o algún detalle del trabajo en cada obra.

Angosta publica libros de autores inéditos o de escritores de trayectoria, reedita obras fuera de circulación y hace traducciones. EL COLOMBIANO conversó con Alexandra en su oficina, a pocos metros de la Avenida El Poblado.

Siga leyendo: ¿Cómo sobreviven las 20 editoriales independientes de Medellín?

¿Cómo comenzó Angosta?

“Todo empezó porque Héctor (Abad Faciolince) tenía el sueño de algún día tener una editorial. Lo que detonó la idea fue haber conocido a José Ardila en un taller en Eafit. Desde el principio quiso que yo estuviera en el proyecto: para él fue muy importante que yo estuviera, a pesar de que en ese momento de este negocio no sabía nada. Soy socióloga.

Entonces, así empezó esto. Héctor se había movido en el mundo del libro en distintos escenarios: había sido profesor, traductor, editor y obviamente escritor. De hecho, cuando empezamos el primer libro fue de Juliana Restrepo, que también participaba de ese taller. Desde que empezamos la idea era apoyar los talentos que se estaban quedando en el camino sin tener todavía una trayectoria suficiente para ser tenidos en cuenta por las editoriales”.

¿Desde el principio quisieron que Medellín fuera la sede de la editorial?

“Sí, desde el principio. En 2016 recordarás que estábamos en esto del plebiscito y había la esperanza ahí de que esto fuera a cambiar y que íbamos a ganar con el sí, ¿cierto? El sector cultural por lo general apoyó el sí y nos cayó este baldeado de agua de que ganó el no. En ningún momento dudamos, de que Medellín fuera el lugar para hacer este sueño realidad”.

¿Que recuerda del trabajo en La corriente, el primer libro de Angosta?

“Fue muy angustioso porque hacer la primera vez algo que uno no sabe hacer es muy complicado, entonces uno tiene que estar preguntando. Fue un gran acierto que buscáramos la compañía de Mesa Estándar: ellos ya tenían experiencia, nos enseñaban todo. Estábamos muy seguros del texto de Juliana, pero el proceso de hacer un libro es muy complicado: escoger colores, dejarse guiar por una oficina de diseño. Además están las vueltas de la burocracia. Ahora recuero esos tiempos con cierta nostalgia”.

Sacar un libro es la mitad del trabajo, luego viene el trabajo de hacerlo llegar a las manos de los lectores...

“Sí, ese es un trabajo. El nombre de Héctor Abad nos abrió muchas puertas. Además, la editoriales independientes estaban haciendo cosas interesantes. Por ejemplo, recuerdo a Tragaluz, en Medellín, y a Rey Naranjo, en Bogotá. Empezamos con poquitos clientes y hoy tenemos muchísimos”.

Y después de La corriente salió otra novela...

“Nuestro segundo libro fue Quisiera que oyeran la canción que escucho cuando escribo esto, de Manuela Espinal. Los dos libros fueron muy seguiditos. Estaba el temor también de que era una autora muy chiquita. Manuela escasamente fue mayor de edad para firmar el contrato, pero claro ya había un poquito de experiencia. Juliana publicó en octubre y Manuela en diciembre. Ya en 2017 publicamos Críacuervo, Vagabunda Bogotá, Ciudades al final de la noche”.

Ciudades al final de la noche es de Santiago Gamboa. Ahí comienzan a publicar autores reconocidos...

“Claro, no contábamos con que un amigo del gremio de Héctor nos dijera: ‘Oye, yo quiero estar en el proyecto, tengan este cuaderno de viajes que no está comprometido con mis obras de narrativa’. ¿Y qué dice uno ante una propuesta así? Después pasó con Alonso Cueto, con Juan Villoro”.

Recuerdo la noticia del libro de ustedes al que tuvieron que pintarle de negro una página...

“Claro, Niebla en la yarda, de Estefanía Carvajal. En 2017, estábamos muy contentos porque era nuestra primera Fiesta del Libro. Estefanía había hecho su tesis de periodismo de la Universidad de Antioquia sobre cuatro colombianos que habían estado presos en Estados Unidos por narcotráfico. Trabajó con ellos dos años. Faltando apenas una semanas para la presentación empezamos la campaña en redes. Sucedió que la familia de uno de ellos empezó a manifestarse de manera muy extraña, plantándose en la portería de EL COLOMBIANO, donde trabajaba Estefanía. Consultamos con nuestro abogado. Estefanía tenía la aprobación del señor, pero no queríamos problemas. Entonces hubo que borrar las páginas donde estaba ese testimonio, incluir una nota aclaratoria diciendo que ese señor ya no quería estar allí y que a la gente que no quiere estar aquí tampoco queremos tenerla. En Fiesta del Libro no había libros listos. Le dijimos a la gente que si lo querían comprar lo pagaran desde ya y se lo mandábamos a su casa. Lo vendimos casi todo. Después sacamos la reimpresión sin ese cuadernillo. Fue una historia muy maluca”.

Lea aquí: “No existe nada semejante a la Iglesia Católica. Es una cosa rarísima”: Javier Cercas

Angosta ha publicado varios long sellers, entre ellos Cómo maté a mi padre y Esta herida llena de peces... ¿Cómo detectan estos libros?

“Yo no sabría. Cuando recibimos un texto tratamos de que siempre tenga el mismo entusiasmo. No aceptamos trabajos que nos convenzan un poquito. Todos los libros que están acá nos han fascinado. Si la gente me pregunta: ‘¿Usted sabía que Cómo maté a mi padre iba a ser un éxito?’. No, mentiría si dijera que sí. Sabía que me fascinaba como editora, pero no sabía que iba a tener este éxito. Para mí todos son potencialmente hits, pero uno no sabe cuándo le va a llegar al público. El mundo editorial es un misterio”.

Hablemos de la identidad del catalogo de Angosta...

Nos mueve una idea colombiana: lo bueno, bonito y barato. Estamos comprometidos con la calidad literaria, buen diseño y precio justo. El diseño siempre ha sido muy importante. Queremos que la gente reciba algo bueno, bonito y que pague un precio justo. Tenemos libros llamativos, coloridos, otros más calmados, dependiendo de la temática, pero todos tienen algo particular que la gente reconoce. Mucha gente dice que en su biblioteca tiene un lugar especial para los libros de Angosta”.

Le puede interesar: “La literatura contiene todas las artes”: Tomás González

Ustedes publicaron Manual de Tolerancia, del doctor Abad Gómez. Supongo que fue un hito en la editorial...

Sí. Esa también es una anécdota bonita. Desde que empezamos la editorial, cuando la gente veía que esta era la editorial de Héctor Abad Faciolince nos decía, ‘¿Van a tener Manual de Tolerancia?’ Y decíamos, ‘Ah, no, no’. Manual Tolerancia lo habían publicado en la editorial de la Universidad de Antioquia, por supuesto, en otra parte y terminó en Planeta. Por la época en que Héctor publicó El olvido que seremos, en Planeta le hicieron el guiño de llevarse para allá Manual de Tolerancia.

Después de eso había desaparecido. Entonces nos hacían siempre la pregunta. Héctor decía, ‘No, qué pena ser tan cansones con mi papá’. La gente seguía preguntándonos cuándo sacaríamos el libro. Hasta que un día una señora, me acuerdo perfecto el nombre, Carlota Vélez, se plantó en el stand que teníamos en la Fiesta del Libro. Y cuando Héctor llegó, la señora furiosa lo agarró casi a carterazos y le dijo: ‘¿Cómo es posible que usted con el papá que tuvo no saque Manual de Tolerancia? Es una cosa preciosa que ya no se consigue en ninguna parte?’, ahí Héctor dijo que tal vez la señora tuviera razón. Sacamos el libro con un prólogo de Carlos Gaviria y con una nota final de Héctor”.

¿Qué viene este año?

“Vienen dos libros de Ópera Prima. Uno para Filbo y otro después. Viene ensayo, viene poesía —que es nuestra niña consentida— y viene uno en la colección Ébano, de no ficción. El primero se llama Los muertos no eran tantos, de Jenny Valencia. Está en diseño y pronto entra a imprenta. En promedio publicamos seis libros al año, pero este año pinta para ocho. Aunque empezó con incertidumbre, el trabajo ha ido muy rápido. Trabajo es lo que hay y libros por hacer siempre habrá”.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida