Las historias de la Navidad, tanto la del nacimiento del Niño Jesús, según los Evangelios bíblicos, como las costumbres populares festivas que se han ido generando en torno a esa celebración, dan tema a los teatreros.
De modo que en el último mes del año, cuando uno cree que se dedican al descanso porque ya en sus sedes no se ven los anuncios de los montajes del año, historias profanas correspondientes a la literatura universal o dramaturgias propias, esas personas de las artes escénicas tienen una intensa actividad en torno a los temas sagrados.
A las tablas suben el pesebre o a algunos de sus personajes o representan escenas en las que se alude a la celebración de ese acontecimiento cristiano.
Así, en el mes más alegre del año, actores y actrices siguen encaramados en las tablas, sacándole punta a las tradiciones navideñas.
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