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Empezó el Hay Festival en Jericó

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En Jericó empezó el festival que se hace por primera vez. Un festival literario en el que se habla de muchos temas. Foto: Jaime Pérez Munévar

Hay tantas cosas que las palabras permiten. Con ellas es posible iniciar un Viaje al Centro de la Tierra como el que emprendió Julio Verne, luego montarse en un barco para ser testigo de La Odisea de Homero y volar en una escoba para jugar Quidditch con Harry Potter en el mundo mágico que creó J.K. Rowling.

Usted puede vivir en la sombría Londres de Oliver Twist, hablar con fantasmas en Comala junto a Juan Preciado en Pedro Páramo, bailar salsa en el sur de Cali en Viva la Música de Andrés Caicedo, huir del Gran Hermano de Orwell en 1984 y hasta recibir una bocanada de realidad mientras escucha a Bob Dylan cantar The Times They Are a-Changing.

Ese tipo de encuentros entre las letras con toda clase de disciplinas es celebrado por eventos como el Hay Festival, que arrancó ayer en Jericó (por primera vez), seguirá el martes en Medellín y el jueves en Cartagena, y que pone sus ojos sobre el conocimiento intentando acercarlo a los ciudadanos. Sobre eso, Cristina Fuentes, su directora, dijo: “Este es un espacio para la diversidad de pensamientos, de posturas, de intelectos, al que no solo asisten expertos en el universo de las letras, sin todos los interesados en temas variopintos como el cambio climático, el feminismo, la economía”.

La literatura ha hecho parte de esas preguntas que le cuesta resolver a los habitantes de su tiempo. También ha sido la transmisora de historias reales, de ficciones, de desaforados intentos por atrapar el pasado, predecir el futuro, por mantener vivos a los muertos y ha servido para descubrir cómo funcionan ciertos fenómenos científicos.

Y no solo los textos académicos logran calar un mensaje en el lector. Por ejemplo, se puede aprender de música leyendo las novelas de Juan Carlos Garay, de filosofía con Wolfram Eilenberger, de cocina con Laura Esquivel y de enfermedades como el Alzheimer con novelas como Siempre Alice de la neurocientífica Lisa Genova.

Vínculos de hace tiempos

Desde hace mucho se vienen dando esos enlaces entre la literatura y otras áreas del conocimiento. Se podría empezar por las tragedias griegas, escritas alrededor del siglo V (a.C.) y que eran declamadas por músicos que a su vez eran actores y que adicionalmente pudieron haber compuesto esas canciones.

Aunque a través del tiempo la literatura siguió cuidando de a pocos la historia, el Renacimiento fue el momento en el que se volvió a tener consciencia de que no había por qué tener un conocimiento específico.

“El Renacimiento significa abrirse de nuevo a la amplitud de la riqueza del conocimiento”, cuenta el escritor y docente Guido Tamayo. “Por ejemplo, Da Vinci lo que hizo fue ejercer el conocimiento desde un pensamiento científico, literario, pictórico y matemático”.

Aunque parece que cada vez más todo el mundo está viviendo en función de especializarse en áreas particulares y que es muy difícil convertirse en uno de esos hombres hábiles en muchas áreas, esa no es una regla.

“De alguna manera eso, cada vez, tiene menos precedencia. Se está rompiendo esa idea del conocimiento único de una disciplina o de una materia porque la literatura es terriblemente amplia”, señala Tamayo, quien además argumenta que el pensamiento poético no le pertenece únicamente al verso, “también obedece a la lógica matemática, a los movimientos del cerebro o al diseño urbanístico”.

Y los escritores de ahora

Pablo Montoya es uno de esos autores que parece unificar, sin intentarlo, los principios renacentistas de aprender por el deseo de hacerlo.

Dio con la escritura después de haber estudiado otras cosas distintas. Empezó por la medicina y luego pasó por la música. Le interesó siempre la historia, la fotografía y la pintura. “Me di cuenta de que una de las maneras de nutrir la literatura que yo quería escribir era invitando esas disciplinas”, cuenta el santanderiano, quien ha sabido muy bien cómo combinar sus conocimientos.

El ganador del Premio Rómulo Gallegos de Novela por el Tríptico de la Infamia escribió esta obra fundamentándola en el arte y en ciertas obras en particular.

“No es que la novela tenga que ser leída y acompañada con las imágenes en el libro mismo, pero el lector, cuando lee la novela, se ve interesado en mirar esos cuadros y esos pintores. Entonces lo que se produce es una especie de vaivén entre lo que se está leyendo y las consultas que hacen los lectores”.

Sucedió igual con su más reciente novela La Escuela de Música, donde se enredaban esos lazos, pero ahora desde música, creatividad e historia. “Esos puentes me parecen importantes porque despiertan la curiosidad y una inquietud”.

Las letras, siempre prestas para quién decida usarlas (y leerlas) no tienen género o clasificación particular, y quizá esa sea su mejor cualidad: están listas para jugar entre el lenguaje hasta componer juntas lo que dicte una mente sin límites para crear

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autores de toda clase de disciplinas hacen parte de los invitados a la VII edición del Hay Festival en Medellín

en definitiva

Hay literatura para todos los gustos y de diversas procedencias. Aunque cada vez el ser humano tienda a la especificidad, la literatura se adapta y se conecta con las necesidades de su escritor.

Contexto de la Noticia

Entre ritmos y melodías

Pero no solo la letra en la música puede ser considerada poesía o denuncia, tratar la melodía o el ritmo en la literatura también puede construir enlaces. “El escritor puede retomar letras de canciones o intentar reproducir con la narrativa una especie de ritmo que se parezca un poco a determinadas obras”, dice el escritor Pablo Montoya. Él considera que esos poetas de la antigüedad podrían ser el equivalente a cantautores como Edith Piaf, Joan Manuel Serrat y Bob Dylan. No en vano este último recibió un premio tan prestigioso como el Nobel de Literatura por su obra.

¿Y la Ilustración y el cómic?

Se cree que posiblemente la primera persona en crear cómics fue Rodolphe Töpffer, un suizo que en el siglo XIX combinó las ilustraciones con textos al interior de los recuadros para aportar una mayor explicación. Quizá sin Töpffer no se le habría podido abrir la puerta a lo que muchos años después sería un emporio como Marvel. ¿Los cómics son literatura? No todos, pero “sí hacen parte de la creación, que está conectado al pensamiento poético”, explica Guido Tamayo. “Lo poético es la gran sombrilla que cubre cualquier expresión siempre y cuando sea creativa”.

narrar nuestro mundo y otros más

Las letras han sido fundamentales como testimonios del pasado y también han permitido crear historias sobre el futuro o sobre lo que se cree que existe por fuera de la tierra. La literatura desde la narrativa puede ser una herramienta de aprendizaje sin necesidad de ser meramente académica. En Chicago, Estados Unidos, los educadores Amy Schwartzbach-Kang y Edward Kang usaron la ciencia para enseñar el poema épico del Beowulf. Le enseñaron a sus estudiantes modelado en 3D y cómo crear circuitos con luces LED para crear personajes de la historia.

prográmese para hoy en jericó

· Las lecturas que me hicieron escritor. Héctor Abad Faciolince en conversación con Xavi Ayén

Hora: 10:00 a.m.

Dónde: Teatro Santamaría

· Trucos para convertirte en superdibujante. Puño

Hora: 10:00 a. m.

Dónde: Parque educativo

· Libros maravillosos. Jerónimo Pizarro en conversación con Luisa Restrepo.

Hora: 11:30 a.m.

Dónde: Teatro Santamaría

· El arte del cuento. Juan Gabriel Vásquez en conversación con Xavi Ayén

Hora: 2:00 p.m.

Dónde: Teatro Santamaría

· El mesías de las plantas. Carlos Magdalena con Ana María Benavides

Hora: 3:30 p.m.

Dónde: Teatro Santamaría

Valeria Murcia Valdés

Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.

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